Bloque I. Textos

BLOQUE I. OR脥GENES DE LA SOCIEDAD CONTEMPOR脕NEA
TEMA 1: LA TRANSICI脫N DEL ANTIGUO R脡GIMEN A LA NUEVA SOCIEDAD.
1.- LAS RELACIONES Y LOS MODOS DE PRODUCCI脫N

(1) LAS RELACIONES DE PRODUCCI脫N
芦En la producci贸n social de su existencia, los hombres establecen determinadas relaciones necesarias, independientes de su voluntad; relaciones de producci贸n que corresponden a una determinada fase de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producci贸n forma la estructura econ贸mica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jur铆dica y pol铆tica y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El sistema de producci贸n de la vida material condiciona todo el proceso de la vida social, pol铆tica y espiritual. No es la conciencia del hombre la que determina su existencia, sino, por el contrario, su existencia social la que determina su conciencia. Al llegar a una determinada fase de desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad chocan con las condiciones de producci贸n existentes o, lo que no es m谩s que la expresi贸n jur铆dica de esto, las relaciones de propiedad dentro de las cuales se han movido hasta all铆. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se truecan en trabas suyas. Y se abre as铆 una 茅poca de revoluci贸n social. Al cambiar la base econ贸mica, se transforma m谩s o menos lenta, m谩s o menos r谩pidamente, toda la inmensa superestructura erigida sobre ella. Cuando se estudian estas transformaciones, hay que distinguir siempre entre los cambios materiales operados en las condiciones econ贸micas de producci贸n, y que pueden apreciarse con la exactitud propia de las ciencias naturales, y las formas jur铆dicas, pol铆ticas, religiosas, art铆sticas o filos贸ficas, ideol贸gicas, en una palabra, en que los hombres cobran conciencia de este conflicto y lo ventilan禄.
Marx, de su obra 鈥淐ontribuci贸n a la cr铆tica de la econom铆a pol铆tica鈥 (1859).

(2) EL ESTADO DE LAS PERSONAS EN EL DERECHO JUSTINIANEO
3) La principal divisi贸n en el derecho de las personas es 茅sta: que todos los hombres son libres o esclavos.
4) Es libertad la natural facultad de hacer lo que se quiere, con excepci贸n de lo que se proh铆be por la fuerza o por la ley. La esclavitud es una instituci贸n del derecho de gentes, por la cual uno est谩 sometido, contra su naturaleza, al dominio ajeno. Los esclavos se llaman “servi”, porque los generales suelen vender a los cautivos y, por esto, los con “servan” sin matarlos; y se llaman “mancipia” porque los enemigos los capturan con la “mano”.
5) La condici贸n de los esclavos es ciertamente 煤nica, en tanto que los hombres libres unos son “ingenuos” o libres de nacimiento y otros son manumitidos o libertos. Los esclavos entran en nuestro dominio bien por el derecho civil, bien por el de gentes. Por el derecho civil, cuando alguna persona mayor de veinte y cinco a帽os permiti贸 ser vendido para participar en el precio. Por el derecho de gentes son esclavos nuestros los enemigos cautivos o los que nacen de nuestras esclavas. Son libres de nacimiento los que nacieron de madre libre, porque basta que la madre haya sido libre en el momento del parto, aunque hubiese concebido siendo esclava. AI contrario, si hubiese concebido siendo libre y pariera despu茅s siendo esclava, se estim贸 conveniente que el que nazca sea libre (no hace al caso si concibi贸 en justas nupcias o fuera de ellas), ya que la desventura de la madre no debe da帽ar al concebido. Por esto se pregunt贸 cuando se manumiti贸 a una esclava encinta y pari贸 despu茅s si hecha de nuevo esclava o expulsada de la ciudad, pare un hijo libre o esclavo. Sin embargo, se aprob贸 m谩s correctamente que nace libre y que basta al concebido el haber tenido una madre libre en el tiempo intermedio.
6) Son libertos los que han sido manumitidos de justa esclavitud.
(El Digesto, de Justiniano (527-565), T. I, t铆t. V, p. 59. Versi贸n castellana de Ed. Aranzadi, Pamplona, 1968.)

(3) EXPLOTACI脫N DE UNA VILLA CAROLINGIA: SUS INSTALACIONES Y DEBERES DE LOS CAMPESINOS HACIA EL SE脩OR
Hay en Villeneuve un manso de se帽or, con habitaci贸n y otros edificios en cantidad suficiente. Ciento setenta y dos bonniers de tierras arables en las que pueden sembrarse ochocientos moyos. Hay noventa y un arpendes de vi帽edo donde pueden cosecharse mil moyos; ciento sesenta y seis arpendes de pradera, donde pueden recogerse ciento sesenta y seis carros de heno. Hay tres harineros, cuyos censos producen cuatrocientos cincuenta moyos de grano. Otro no est谩 sujeto a censo. Hay un bosque de cuatro leguas de circunferencia, donde pueden engordar quinientos cerdos.
Hay una iglesia bien construida con todo su mobiliario, una habitaci贸n y adem谩s edificios en cantidad suficiente. De ella dependen tres mansos. Repartidos entre el cura y sus hombres hay veintisiete bonniers de tierra arable y una ansange, diecisiete arpendes de vi帽a, veinticinco arpendes de pradera. De ella procede en calidad de “regalo” un caballo. Tiene a su cargo la labranza para el se帽or de nueve perches y una ansange, y dos perches para los cereales de invierno, y debe cercar cuatro perches de prado.
Actardo, colono, y su mujer, colona, llamada Eligilda, hombres de Saint-Germain, tienen con ellos seis ni帽os, llamados Ageto, Teudo, Sime贸n, Adalsida, Deodata, Electardo. Cultivan un manso libre que comprende cinco bonniers de tierra de labor y dos ansanges, cuatro arpendes de vi帽a, cuatro arpendes y medio de prado. Entrega para la hueste cuatro sueldos de plata, y el otro a帽o dos sueldos para la entrega de carne, y el tercer a帽o, para la entrega de forraje, una oveja con su corderillo. Dos moyos de vino por el derecho de usar el bosque, cuatro dineros para poder coger madera; para el acarreo, una medida de madera. Ara cuatro perches para los cereales de invierno y dos para los de primavera. Prestaciones con animales o a mano, tantas como se le mande. Tres gallinas, quince huevos. Tiene que cercar cuatro perches de prado […].
[鈥 Adalgario, esclavo de Saint-Germain, y su mujer, colona, llamada Hairbolda, hombres de Saint-Germain. Este ocupa un manso servil. Hadvoldo, esclavo, y su mujer, esclava, llamada Guinigilda, hombres de Saint-Germain, tienen con ellos cinco hijos: FIotardo, Girioardo, Airolda, Advis, Aligilda. Estos ocupan un manso libre que comprende un bonnier y medio de tierra arable, tres cuartos de arpende de vi帽a, cinco arpendes y medio de prado. Hace en la vi帽a cuatro arpendes. Entrega para usar el bosque tres moyos de vino, un setier de mostaza, cincuenta mimbres, tres gallinas, quince huevos. Los servicios manuales, donde se le mande, Y la mujer esclava teje sargas con la lana del se帽or y embucha a las aves de corral tantas veces como se lo mandan.
Ermenoldo, colono de Saint-Germain, y su mujer, esclava; Focaldo, esclavo, y su mujer, esclava, llamada Ragentisma, hombres de Saint-Germain. Estos dos ocupan un manso servil que contiene dos bonniers, una ansange y media de tierra arable, un arpende de vi帽a y dos arpendes y medio de prado. Debe este manso lo mismo que el precedente. La mujer, esclava, y su madre, tejen sargas y embuchan a las aves de corral tantas veces como se les manda.
(Polyptique de 1’abbaye de Saint-Germain-Des Pr茅s, ed. A. Longnon, Par铆s, 1886, pp. 218 y 230. Recogido por G. D脺BY, Econom铆a rural y vida campesina en el occidente medieval, Barcelona. Ed. Pen铆nsula, 1968, pp. 468-470.)

(4) QUE SERVICIOS DEBEN FACER POR LOS FEUDOS LOS VASALLOS A SUS SE脩ORES, ET OTROS脥 C脫MO LOS SE脩ORES DEBEN GUARDAR A SUS VASALLOS.
Se帽alando servicio prometen de facer los vasallos a sus se帽ores quando resciben los feudos dellos, et entonce lo deben complir en aquella manera que lo prometieron. Et si por ventura non fuese nombrado cierto servicio quel vasallo debiese facer al se帽or, pero todav铆a se entiende que el vasallo es tenudo por raz贸n de aquel feudo que tiene del, de ayudarle en todas las aguerras que hobiese comenzar derechamiente, et otros铆 en todas las guerras que moviesen otros contra el a tuerto. Otros铆 decimos que los se帽ores deben ayudar a sus vasallos et ampararlos en su derecho quanto pudieren de manera que non resciban da帽o nin deshonra de los otros, et d茅benles guardar lealtad en todas cosas, bien as铆 como los vasallos son tendos de la guardar a sus se帽ores.
(P. IV, 26, 1, 5)

2. LA SOCIEDAD DEL ANTIGUO R脡GIMEN

(5) REGLAMENTACI脫N GREMIAL DEL TRABAJO EN PAR脥S
Nadie puede ser tejedor de lana si antes no ha comprado el oficio del rey […]. Cada uno puede tener en su mansi贸n dos telares […] y cada hijo de maestro tejedor puede tener dos en la casa de su padre mientras que est茅 soltero y si 茅l sabe trabajar con sus manos […]. Cada maestro puede tener en su casa un aprendiz, no m谩s […]. Y nadie debe empezar a trabajar antes de levantar el sol, bajo pena de una multa de doce dineros para el maestro y seis para el oficial […]. Los oficiales deben cesar el trabajo desde que el primer toque de v铆speras haya sonado, pero deben arreglar sus cosas despu茅s de estas v铆speras […].
(E. BOILEAU, Le livre des m茅tiers, ed. Lespinasse. Extracto de R. FOSSIER, Histoire sociale de l’Occident Medieval, Par铆s, col. U., Lib. A. Colin, 1970. p. 219.)

(6) UN MODELO DE REVUELTA CAMPESINA: LA 芦JACQUERIE禄 (1358)
Al poco tiempo de la liberaci贸n del rey de Navarra, se produjo una gran agitaci贸n en diversas partes de Francia: el Beauvaisis, Brie, riberas del Marne, regi贸n de Laon, Valois, Coucy y cercan铆as de Soissons. Las gentes de las aldeas se reunieron al principio no pasando de cien. Dec铆an que todos los nobles de Francia, caballeros y escuderos eran traidores al reino y ser铆a por tanto beneficioso exterminarlos. Todos gritaban: “Verdad es, verdad es; maldito sea el que se oponga a que todos los gentilhombres sean destruidos.”
Luego se pusieron en marcha, sin otro acuerdo ni m谩s armas que bastones herrados y cuchillos, hacia la casa de un caballero que viv铆a cerca de all铆. Penetraron en la casa, mataron al caballero, a su mujer y a sus hijos, peque帽os y grandes, e incendiaron la casa […].
Lo mismo hicieron en otros castillos y buenas casas. Los agitadores crecieron tanto que llegaron a seis mil. Por todos los lugares por donde pasaban, su n煤mero crec铆a ya que se les un铆an las gentes de su condici贸n, de la misma forma que caballeros y escuderos abandonaban sus casas con sus mujeres e hijos; trasladaban a las mujeres, j贸venes y ni帽os hasta diez o veinte leguas de distancia, dejando abandonadas sus casas con todos los enseres dentro. Y estas gentes malvadas, sin jefes ni armas robaban y destru铆an todo, matando a todos los nobles, forzando a damas y j贸venes sin piedad ni merced, como perros rabiosos.
Ciertamente, nunca se vio entre cristianos, ni sarracenos, semejante locura como la de estos malvados […]. Quemaron y abatieron en todo el Beauvaisis y los alrededores de Corbie, Amiens y Montdidier, m谩s de sesenta buenas casas y castillos [鈥. De forma semejante se condujeron las gentes entre Par铆s y Soissons y entre Soissons y Hen, en Vermendois y por toda la tierra de Couci. En 茅sta y en los obispados de Laon, Soissons y Noyon, fueron destruidos m谩s de cien castillos y casas de caballeros y escuderos y mataron a todos los que encontraron en ellos. Pero Dios, con su misericordia puso remedio a esto de la siguiente forma.
Cuando los gentilhombres del Beauvaisis, Corbesis, Vermandois y Valois y de las tierras devastadas por estos malvados vieron sus casas destruidas y sus amigos muertos, pidieron ayuda a sus amigos de Flandes, Henault, Bravante y Hesbaye. Acudieron en seguida muchos de todas partes. Estos extranjeros se unieron a los nobles del pa铆s que los hab铆an llamado. Comenzaron a matar y destrozar a estas gentes sin piedad, y a ahorcarlos por multitudes en los 谩rboles, en los sitios donde los encontraban. Asimismo, el rey de Navarra mat贸 en un solo d铆a a tres mil cerca de Clermont en el Beuvaisis […].
(J. FROISSART, Chroniques, lib. I part. II, ed. Luce, Par铆s, 1874, t. 5, pp. 99-102.)

(7) EL ABSOLUTISMO ILUSTRADO
鈥淵o querr铆a que un Pr铆ncipe no pensase sino en hacer feliz a su pueblo. Un pueblo dichoso teme m谩s perder a su Pr铆ncipe, que al mismo tiempo es su bienhechor, que lo que el mismo soberano puede temer respecto a la disminuci贸n de su poder鈥o hay m谩s que un bien, que es el del Estado en general. El soberano representa al Estado; 茅l y su pueblo no forman sino un solo cuerpo… El pr铆ncipe es para la sociedad que gobierna lo que la cabeza es para el cuerpo: 茅l debe ver, pensar, obrar para toda la comunidad, con el fin de procurarle todos los beneficios que ella tiene derecho a esperar conseguir…鈥
Pensamientos escogidos de las m谩ximas filos贸ficas de Federico II, rey de Prusia (1785).

(8) 鈥淩esulta, pues, evidente que la monarqu铆a absoluta, a la que ciertas personas consideran como el 煤nico gobierno del mundo, es en realidad incompatible con la sociedad civil… Al partirse del supuesto de que ese pr铆ncipe absoluto re煤ne en s铆 mismo el poder legislativo y el poder ejecutivo sin participaci贸n de nadie, no existe juez ni manera de apelar a nadie capaz de decidir con justicia e imparcialidad y con autoridad para sentenciar, o que pueda remediar o compensar cualquier atropello o da帽o que ese pr铆ncipe haya causado, por s铆 mismo o por orden suya.鈥
J. LOCKE: Dos tratados sobre el gobierno civil (1690).

(9) DE LA INFLUENCIA DIVINA EN LAS CONSTITUCIONES POL脥TICAS
芦En ambos casos se ve c贸mo Dios nos recuerda nuestra debilidad y el derecho que 脡l mismo se ha reservado en el gobierno de los pueblos.
1潞 Ninguna Constituci贸n es el resultado de una deliberaci贸n: los derechos de los pueblos no est谩n nunca escritos, o al menos, las actas constituyentes o los derechos fundamentales escritos son s贸lo t铆tulos declaratorios de derechos anteriores, de los que no puede decirse otra cosa sino que existen porque existen.
3潞 Los derechos del pueblo propiamente dicho parten muy a menudo de las concesiones de los soberanos y, en este caso, pueden constar hist贸ricamente; pero los derechos de los soberanos y de la aristocracia, al menos los derechos esenciales constitutivos y radicales, si se permite la expresi贸n, no tienen ni fecha ni autor…
7潞 Ninguna naci贸n puede darse la libertad si no la tiene. Cuando comienza a reflexionar sobre s铆 misma ya tiene fijadas sus leyes. La influencia humana no se extiende m谩s all谩 del desarrollo de los derechos ya existentes, pero que eran despreciados o discutidos… De aqu铆 resulta la necesidad de no hacer innovaciones sino raramente y siempre con mesura y con temor.
8潞 Cuando la Providencia ha decretado la formaci贸n m谩s r谩pida de una Constituci贸n pol铆tica, aparece un hombre revestido de un poder indefinible; habla y es obedecido. Tal vez estos hombres maravillosos s贸lo pertenecen al mundo antiguo y a la juventud de las naciones; pero sea como quiera, puede se帽alarse una caracter铆stica distinta de tales legisladores por excelencia, eran reyes o pertenec铆an a la alta nobleza.
9潞 Estos mismos legisladores, con todo su extraordinario poder, no hacen m谩s que reunir elementos preexistentes en las costumbres y en el car谩cter de los pueblos; pero esta uni贸n, esta formaci贸n r谩pida que tiene algo de creaci贸n, s贸lo se ejecuta en nombre de la divinidad. La pol铆tica y la religi贸n se interpenetran, apenas se distingue al legislador del sacerdote, y las instituciones publicas consisten principalmente en ceremonias y cultos religiosos.
10潞 La libertad en cierto sentido, fue siempre un don de los reyes, porque todas las naciones libres fueron instituidas por reyes鈥︹
J. DE MAISTRE: Consideraciones sobre Francia (1796).

3.- LA TRANSICI脫N DEL FEUDALISMO AL CAPITALISMO

(10) LAS CONSECUENCIAS SOCIALES Y ECON脫MICAS
Nos miramos como uno de los primeros deberes de nuestra justicia y como uno de los actos m谩s dignos de nuestra beneficencia franquear a nuestros s煤bditos todas las restricciones puestas a este derecho inalienable de la humanidad. Queremos en consecuencia derogar estas instituciones arbitrarias que no permiten al indigente vivir de su trabajo, que rechazan a un sexo al que su debilidad ha dado m谩s necesidades y menos recursos, y parecen condenarle a una miseria inevitable, y secundar la seducci贸n y el vicio; que alejan la emulaci贸n y la industria y vuelven in煤tiles los talentos de los que las circunstancias excluyen de entrar en el gremio, que privan al Estado y a las artes de todas las luces que los extranjeros les aportan; que retardan el progreso de las partes por dificultades multiplicadas que encuentran los inventores, a los que las diferentes comunidades disputan el derecho de ejecutar los descubrimientos que ellas no han podido hacer; que por los costes inmensos que los artesanos est谩n obligados a pagar para adquirir la facultad de trabajar, por las exenciones de toda especie que tienen, por los embargos multiplicados por las pretendidas contravenciones, por los gastos y las disipaciones de todo g茅nero, por los procesos interminables que ocasionan entre todos estos gremios sus pretensiones respectivas sobre la extensi贸n de sus privilegios exclusivos, sobrecargando la industria de un impuesto enorme, oneroso a los s煤bditos, sin ning煤n fruto para el Estado; que, en fin, por la facilidad que da a los miembros de las comunidades de ligarse entre ellos, de forzar a los miembros m谩s pobres a seguir las leyes de los ricos, se convierte en un instrumento de monopolio y favorece maniobras cuyo efecto es alzar, por encima de su proporci贸n natural, las mercanc铆as m谩s necesarias a la subsistencia del pueblo […]. Por estas causas […].
I. Ser谩 libre a todas las personas de cualquier calidad y condici贸n que sean, incluso a los extranjeros, incluso a los que no hubieran podido obtener cartas de naturaleza, abrazar y ejercer en todo el reino, y sobre todo en nuestra ciudad de Par铆s, cualquier especie de comercio y cualquier profesi贸n de artes y oficios que les parezca bien, incluso reunir varios; a cuyo efecto, hemos derogado y suprimido, derogamos y suprimimos todos los cuerpos y gremios de mercaderes y artesanos, as铆 como las maestr铆as y jurados; derogamos cualesquiera privilegios, estatutos y reglamentos dados a los dichos cuerpos y gremios, en raz贸n de los cuales ninguno de nuestros s煤bditos podr谩 ser molestado en el ejercicio de su comercio y de su profesi贸n bajo cualquier causa o pretexto que sea.
II. Y, sin embargo, ser谩n obligados los que quieran ejercer las dichas profesiones o comercio, a hacer con antelaci贸n su declaraci贸n delante del lugarteniente general de polic铆a, la cual ser谩 inscrita en un registro destinado a esto y contendr谩 sus nombres, apellidos y se帽as, el tipo de comercio o de oficio que se proponen emprender, y en caso de cambio de domicilio o de profesi贸n o de cesaci贸n del comercio o de trabajo, los dichos mercaderes y artesanos ser谩n igualmente obligados a hacer su declaraci贸n en el dicho registro, todo sin costes, bajo pena, contra los que ejercieren sin haber hecho la declaraci贸n, de embargo y confiscaci贸n de las obras y mercanc铆as, y de 50 libras de multa […].
(Edicto de supresi贸n de jurados y gremios [dado en Versalles por Turgot en febrero de 1776], en ISAMBERT, ob. cit., t. XXIII, pp. 375 ss.)
(11) LA NOBLEZA Y EL TRABAJO: HACIA UNA NUEVA ACTITUD.
“Declaro que no s贸lo el oficio de curtidor, sino tambi茅n los dem谩s artes y oficios del herrero, sastre, zapatero, carpintero y otros a este modo son honestos y honrados; que el uso de ellos no envilece la familia ni la persona del que lo ejerce, ni la inhabilita para obtener los empleos municipales de la rep煤blica en que est谩n avecindados los artesanos y menestrales que los ejercitan; y que tampoco han de perjudicar las artes y oficios para el goce y prerrogativas de la hidalgu铆a, a los que la tuvieren leg铆timamente, siendo exceptuados de esta regla los artistas o menestrales que abandonasen su oficio.
En inteligencia de que el mi Consejo, cuando hallare que en tres generaciones ha ejercitado y sigue ejercitando una familia el comercio o las f谩bricas, con adelantamientos notables o de utilidad al Estado, me propondr谩 la distinci贸n que podr谩 concederse… sin exceptuar la concesi贸n o privilegio de nobleza.”
NOV脥SIMA RECOPILACI脫N, C茅dula del Consejo. 18 de marzo de1783.

(12) 驴C脫MO ERA EL TRABAJO ARTESANAL ANTES DE LA REVOLUCI脫N INDUSTRIAL?
“1潞: Muchos objetos necesarios para la vida -vestidos, alimentos, muebles, 煤tiles- eran fabricados en el marco familiar, especialmente en el medio rural. 2潞: El artesano trabajaba s贸lo o con un n煤mero muy reducido de obreros, raras veces m谩s de cinco. Este artesano podr铆a ser libre o bien estar sometido a los reglamentos de las “corporaciones禄 o gremios… 3掳: El capitalismo aparece en… la organizaci贸n del mercader-empresario… (que) proporcionaba a obreros trabajando en sus domicilios la materia prima y algunas veces los instrumentos de trabajo; m谩s tarde iba a recoger el trabajo realizado y lo vend铆a en su provecho despu茅s de haber pagado un salario fijo al obrero, campesino o ciudadano…鈥
J.A. LESOURD Y C. G脡RARD: Historia Econ贸mica Mundial. Barcelona, 1964.

4.-LA PRIMERA REVOLUCI脫N INDUSTRIAL

(13) LAS VENTAJAS DE CERCAR LAS TIERRAS COMUNALES
Son tales y tantos los beneficios y ventajas que se podr铆an derivar de un total cercamiento de los terrenos comunales, que me es imposible describirlos o enumerarlos. Dar铆a la oportunidad de separar las tierras 谩ridas de las h煤medas, la de desecar estas 煤ltimas, la de abonar las zonas agotadas, y todo ello podr铆a producir inestimables resultados: el nuevo ordenamiento permitir铆a, con la ayuda de h谩biles ganaderos, la cr铆a de ovinos y de bovinos de raza mucho mejor que las que se ven habitualmente en estas zonas, en donde hay animales miserables y medio muertos de hambre. Teniendo al ganado en zonas cercadas, se conseguir铆a mantener a un n煤mero mayor con una misma cantidad de alimento. Su costumbre de vagar y de moverse no solo destruye la hierba con sus pisadas, sino que tambi茅n los reduce a huesos y piel. Y ello en la actualidad hace necesaria la presencia de un pastor que los meta y los saque del establo. De otro lado, y mediante este sistema, el ganado podr铆a rendir a la comunidad y a los individuos cien veces m谩s de lo que lo hacia hasta ahora, antes de los cercamientos. Por 煤ltimo, y fundamental aspecto, se podr铆a proteger al ganado de la peste, esa mortal enfermedad que hace terribles estragos en nuestros reba帽os. Hay que a帽adir que se abastecer铆a mejor de carne de buey y de cordero a los mercados y que el precio de estos g茅neros se reducir铆a considerablemente.
Hay que se帽alar tambi茅n que el sistema de los terrenos comunales nunca ha aportado nada a la soluci贸n del problema del empleo. Y que apenas se hiciera un cercamiento, la situaci贸n se transformar铆a positivamente, y una desolada tierra inculta se convertir铆a en la m谩s risue帽a de las zonas. Actividades y trabajos de toda 铆ndole se desarrollar铆an en esos lugares. El que quisiera contribuir a esa empresa encontrar铆a una gran cantidad de ocasiones de trabajo: excavar fosas y canales de desag眉e, construir terraplenes y vallas, plantar setos y 谩rboles; los fabricantes de carros, los carpinteros, los herreros y dem谩s artesanos del campo no tendr铆an que quedarse con los brazos cruzados, pues habr铆a mucho trabajo para ellos en la construcci贸n de factor铆as y de sus respectivos anexos, y en la proyecci贸n y construcci贸n de caminos, puentes, cercados, empalizadas, aperos agr铆colas, etc. Pocos a帽os despu茅s, tras haber llevado a buen t茅rmino estos primeros y temporales esfuerzos, y cuando todo el conjunto estuviera organizado en un sistema agr铆cola regular, se podr铆a alimentar y dar trabajo a una poblaci贸n notablemente aumentada.
Fuente: John Middleton, Viewofthe agriculture offheMiddIesex, 1798, en A. Mart铆nez de Velasco (1997), las revoluciones industriales, Santillana, pp. 51-52.

(14) CONTRA LOS CERCAMIENTOS
Petici贸n de los peque帽os propietarios de tierras y de las personas con derechos de servidumbre activa sobre las common lands (Raunds, Northamptonshire).
Los demandantes piden poder exponer a la corte de Justicia los siguientes hechos:
Que con el pretexto de hacer mejoras en las tierras de propiedad de la citada parroquia se privar谩 a los campesinos sin tierra y a todas las personas que tienen derechos sobre las common lands que se pretenden cercar, del indispensable privilegio del que actualmente gozan, es decir, de que sus bueyes, temeros y ovejas puedan pacer a lo largo y ancho de dichas tierras. Este privilegio no s贸lo les permite mantenerse a ellos y a sus familias en medio del invierno -cuando no lograr铆a, ni siquiera pagando en dinero contante, que los propietarios de otras tierras le dieran la m铆nima cantidad de leche o de suero para tales necesidades鈥, sino que tambi茅n les permite entregar a los ganaderos partidas de animales j贸venes y delgados a un precio razonable, para luego engordarlos y venderlos en el mercado a un precio m谩s moderado; y ese sistema se considera como el m谩s racional y eficaz para el abastecimiento p煤blico de g茅neros de primera necesidad a precios m谩s bajos. Los demandantes consideran adem谩s que el resultado m谩s desastroso de este cercamiento ser谩 la casi total despoblaci贸n de su ciudad, ahora llena de trabajadores orgullosos y fuertes que, al igual que los habitantes de otras parroquias 芦abiertas禄 son el vigor y la gloria de la naci贸n, el sost茅n de su flota y de su ej茅rcito. Bajo el empuje de la necesidad y de la falta de trabajo, se ver谩n obligados a emigrar en masa hacia las ciudades industriales, en donde la naturaleza misma del trabajo en el telar o en la fragua reducir铆a pronto su vigor, debilitar铆a a su descendencia y podr铆a hacerles olvidar poco a poco ese principio fundamental de obediencia a las leyes de Dios y de su pa铆s que constituye el car谩cter peculiar de esos sencillos y fieros campesinos que es f谩cil encontrar en las zonas de los open fields y de los que en gran medida depende el orden y la tranquilidad del Estado. Ya se han comprobado estos da帽os en muchos otros casos de cercamientos, y ellos opinan que presentando el problema al Parlamento (que constitucionalmente es protector y patrono de los pobres) sus derechos no podr谩n dejar de ser tutelados frente a la ley en discusi贸n.
Fuente; Commons Journal, 19 julio 1797, en G. Mori (1987), La revoluci贸n industrial. Critica, pp. 187-188

(15) PROTESTA DE LOS TRABAJADORES TEXTILES EN CONTRA DE LAS M脕QUINAS (1786)
A los comerciantes y a los fabricantes de pa帽os, y a todos aquellos que aman a la manufactura textil de este pa铆s. La humilde invocaci贸n, y s煤plica de miles de quienes trabajan en las manufacturas textiles.
Est谩 demostrado que las m谩quinas para cardar han dejado sin trabajo a miles de los que abajo firman suplicantes, lanz谩ndolos a la mayor de las desesperaciones, dej谩ndolos incapaces de mantener a sus familias y privados de la posibilidad de ense帽ar un oficio a sus hijos; por ello pedimos que se abandonen prejuicios y ego铆smos, con el fin de que ustedes presten la atenci贸n requerida por la gravedad del caso a los siguientes hechos.
El n煤mero de m谩quinas para cardar que se est谩n instalando por doquier a lo largo de 17 millas al sudoeste de Leeds, supera todo lo imaginable, pues 隆ya llega a un total de no menos de ciento setenta! Dado que toda m谩quina puede hacer en doce horas el trabajo que pueden realizar diez hombres trabajando de d铆a y noche (como m铆nimo), ello significa que una m谩quina podr谩 hacer en un d铆a el trabajo para el que requerir铆an veinte hombres.
Dado que no queremos afirmar nada que no pueda ser probado, calculamos que si se emplean cuatro hombres para cada m谩quina durante 12 horas, y si 茅sta trabaja d铆a y noche, har谩n falta 8 hombres para las 24 horas; de esta manera, y en base a un c谩lculo sencillo por cada m谩quina de cardar 12 hombres perder谩n su trabajo. Dado que se puede suponer que el n煤mero de m谩quinas que hay conjuntamente en todos los dem谩s distritos, es similar al de las m谩quinas que hay en el sudoeste, al menos 4000 hombres se ver谩n obligados a arregl谩rselas de otro modo para sobrevivir y probablemente terminar谩n en las listas de pobres, si no se soluciona en breve la situaci贸n. Calculando que en cada una de las familias ahora sin trabajo un muchacho se pod铆a colocar como aprendiz, ocho mil personas se ver谩n privadas de la oportunidad de procurarse sus medios de subsistencia.
Por tanto esperamos que los sentimientos de humanidad inducir谩n a quienes pueden impedir el uso de estas m谩quinas a hacer lo posible para frenar esa tendencia que tan negativos efectos tiene sobre sus semejantes.
Y esto no es todo, ya que tambi茅n estropea los pa帽os, en cuanto que en lugar de dejar una pelusa, rasca la lana y da帽a al pa帽o.
Podr铆amos enumerar otros muchos males, pero esperamos que la parte m谩s sensible de la humanidad, esa que no est谩 influida por intereses ego铆stas comprenda la funesta tendencia que significa la supervivencia de estas m谩quinas. La primera consecuencia ser谩 la despoblaci贸n, m谩s tarde se abandonar谩 el comercio y los agricultores no podr谩n tener m谩s satisfacci贸n que la de ser devorados en 煤ltimo lugar.
Quisi茅ramos hacer algunas preguntas a quienes defender谩n el mantenimiento de estas m谩quinas. Las personas de buen sentido deben saber que el uso de estas m谩quinas dejar谩 sin trabajo a quienes se dedican al cardado, es decir, a quienes hac铆an ese trabajo antes de que se inventaran esas m谩quinas.
驴Y c贸mo podr谩n mantener a sus familias esos hombres, a quienes se les quita el trabajo? 驴Como podr谩n ense帽ar a sus hijos de manera que la generaci贸n posterior pueda vivir de su trabajo y no se vean obligados a arrastrarse en el ocio como vagabundos?
Alguien nos podr铆a decir: “empezar a aprender otro oficio”. Imaginemos que as铆 lo hacemos. 驴Y qui茅n mantendr谩 a nuestras familias mientras que as铆 lo hacemos? Y, adem谩s, durante nuestro segundo aprendizaje podr铆a inventarse otra m谩quina que nos quitar铆a tambi茅n ese trabajo y nuestras familias, que ya estar铆an medio muertas de hambre mientras nosotros aprend铆amos el modo de llevarles el pan, lo estar谩n del todo durante nuestro tercer aprendizaje.
驴Y qu茅 podr铆an hacer nuestros hijos? 驴Es que hay que ense帽arles la pr谩ctica del ocio? Realmente, en tal estado de cosas, no es sorprendente que haya tantas condenas a muerte. Por nuestra parte, y aunque se nos considere hombres sin cultura, estamos convencidos de que educar a los ni帽os a llevar una vida de trabajo y tenerlos ocupados es el camino que evitar谩 que caigan en esos cr铆menes que un modo de vida ocioso lleva inevitablemente consigo.
Estas cosas, que esperamos que se consideren con parcialidad, ser谩n poderosos argumentos a nuestro favor. Y pensamos que los hombres de buen sentido, religiosos y humanitarios, se convencer谩n de lo razonable y necesario de nuestra petici贸n, y que sus sentimientos les llevar谩n a abrazar nuestra causa y la de nuestras familias.
Firmado en nombre de MILES por J. Hepworth, R.Wood, T. Lobley, T. Blackburn del Leeds Intelligencer y del Leeds Mercury de 13-VI-1786.

(16) LOS OBREROS INGLESES Y EL MAQUIN1SMO
La invenci贸n y el uso de la m谩quina de peinar la lana, que tiene por efecto reducir la mano de obra de manera muy inquietante, inspira (a los obreros) el temor serio y justificado de llegar a ser, ellos y sus familias, una grave carga para el Estado.
Constatan que una sola m谩quina, atendida por una persona adulta y servida por cinco o seis ni帽os, realiza tanto trabajo como treinta hombres trabajando a mano seg煤n el antiguo sistema […].
La introducci贸n de la citada m谩quina tendr谩 por consecuencia casi inmediata el privar de sus medios de existencia a la masa de los obreros. Todos los negocios ser谩n acaparados por algunos empresarios poderosos y ricos […]. Las m谩quinas, cuyo uso lamentan los peticionarios, se multiplican r谩pidamente en todo el reino, experiment谩ndose ya cruelmente sus efectos; un gran n煤mero de obreros se encuentran sin trabajo y sin pan. Con dolor y en la m谩s profunda angustia ven aproximarse el tiempo de miseria en el que cincuenta mil hombres, con sus familias, privados de todos los recursos, v铆ctimas del acaparamiento, lucrativo para algunos, de sus medios de existencia, se ver谩n reducidos a implorar la caridad de las parroquias.
(Petici贸n de los obreros a los Comunes: Diario de la C谩mara de los Comunes, 1794.)

(17) EL TRABAJO EN LAS F脕BRICAS DURANTE LA REVOLUCI脫N INDUSTRIAL
“Las influencias desfavorables, en los obreros, del trabajo de la f谩brica son: 1) La desagradable necesidad de constre帽ir sus esfuerzos intelectuales y f铆sicos a un paso igual al del movimiento de la m谩quina… 2) La persistencia en una posici贸n recta por espacios de tiempo demasiado largos… 3) La privaci贸n del sue帽o por la larga jornada de trabajo… Los locales de trabajo, frecuentemente son bajos, deprimentes, polvorientos y h煤medos, el aire impuro, la atm贸sfera recalentada, y continua la transpiraci贸n… El muchacho de la f谩brica no tiene un momento libre fuera del destinado a almorzar, y s贸lo entonces sale al aire libre鈥”
INFORME DEL DR. D. BARRY; EN F. ENGELS: La situaci贸n de la clase obrera en Inglaterra, 1845.

(18) LAS NUEVAS T脡CNICAS Y LA ACTITUD DEL EMPRESARIO AGR脥COLA (1770)
鈥淐uando su Se帽or铆a se interes贸 de nuevo por la agricultura se encontr贸 con que su empresa agr铆cola en el West Riding de Yorkshire era muy deficiente en numerosos aspectos: le disgust贸 mucho ver tan gran propiedad cultivada de una forma tan abandonada; ansioso por introducir mejores m茅todos de cultivo decidi贸 esforzarse con energ铆a en el intento y realiz贸 el laudable plan de tal forma que hizo honor a su capacidad. Unas cuantas particularidades, entre las muchas de pr谩ctica com煤n, mostrar谩n de qu茅 forma esta tierra buscaba a un Rockingham para desarrollar su cultivo:
1. Grandes extensiones de tierra de pasto y cultivable a la vez en producci贸n pero con rendimiento insignificante, por la falta de drenaje.
2. Los pastos y praderas de esta regi贸n estaban completamente abandonados a los caballones y surcos, una pr谩ctica altamente perjudicial para el rendimiento y detestable a la vista…
3. El cultivo de nabos lleg贸 a ser corriente, pero con tal m茅todo que su introducci贸n era sin lugar a dudas un aut茅ntico perjuicio: o sea, sin utilizar la azada.
4. Los aperos utilizados en agricultura en toda esta zona eran insuficientes para un cultivo vigoroso.
鈥l comportamiento de su Se帽or铆a fue juicioso y valiente. Ten铆a m谩s de 2.000 acres de tierra en sus manos y comenz贸 su mejora mediante el drenaje de las que estaban h煤medas o semipantanosas, considerando con acierto esta parte de la agricultura como el sine qua non de las otras鈥”
ARTHUR YOUNG: Six month’s Tour through the North of England, (1770).

(19) EL FUTURO DE LA M脕QUINA DE VAPOR
芦7 de febrero de 1769.
Dos son los motivos que me han impulsado a ofreceros mi apoyo: mi afecto hacia Usted y el que tengo hacia un proyecto tan rentable y genial. He pensado que vuestra m谩quina, para producir del modo m谩s ventajoso posible, requerir铆a dinero, una adecuada realizaci贸n y una amplia publicidad, y que el mejor modo de que Vuestro invento sea tenido en la debida consideraci贸n y para que se haga justicia, ser铆a el de sustraer la parte ejecutiva del proyecto de las manos de esta multitud de ingenieros emp铆ricos que, por ignorancia, falta de experiencia y de los necesarios incentivos, ser铆an responsables de un trabajo malo y descuidado y todos ellos son fallos que afectar铆an a la reputaci贸n del invento. Para obviarlo y obtener el m谩ximo beneficio, mi idea es la de instalar una manufactura cerca de la m铆a, a orillas de nuestro canal, en donde podr铆a poner todo lo necesario para la realizaci贸n de las m谩quinas. Con esta f谩brica podremos suministrar a todo el mundo m谩quinas de cualquier tama帽o. Con estos medios y con Vuestra asistencia podremos contratar y ense帽ar a alg煤n buen obrero (d谩ndole instrumentos mucho mejores que los que cualquier otro, para producir una sola m谩quina, le entregar铆a) y podremos poner a punto Vuestro invento con un coste inferior en un veinte por ciento al de cualquier otro sistema y con una diferencia en cuanto a la precisi贸n similar a la que existe entre el producto de un herrero y el de un constructor de instrumentos matem谩ticos. Y as铆 las cosas, no tendr铆a sentido producir s贸lo para tres condados, sino que ser铆a mucho m谩s conveniente producir para todo el mundo.禄
Carta de Boulton a Watt, de 7 de febrero de 1769.

TEMA 2: LAS REVOLUCIONES BURGUESAS Y LA CONSTRUCCI脫N DEL ESTADO LIBERAL

1.- EL LIBERALISMO POL脥TICO: PRINCIPIOS FUNDAMENTALES

(20) EL LIBERALISMO ECON脫MICO
Todo hombre es rico o pobre seg煤n el grado en que puede gozar por s铆 de las cosas necesarias, 煤tiles y deleitables para la vida humana; y una vez introducida en el mundo la divisi贸n de trabajo es muy peque帽a parte la que de ellas puede obtener con solo el trabajo propio. La mayor porci贸n incomparablemente tiene que granjearla y suplirla del trabajo ajeno, por lo cual ser谩 pobre o rico a medida de la cantidad de ajeno trabajo que 茅l pueda tener a su disposici贸n o adquirir de otro, y, por lo mismo, el valor de una mercader铆a con respecto a la persona que lo posee, y que o no ha de usarla o no puede consumirla, sino cambiarla por otras mercader铆as, es igual a la cantidad de trabajo ajeno que con ella quede habilitado a granjear. El trabajo, pues, es la medida o mesura real del valor permutable de toda mercader铆a.
El precio real de cualquiera cosa, lo que realmente cuesta al hombre que ha de adquirirla, es la fatiga y el trabajo de su adquisici贸n. Lo que vale realmente para el que la tiene ya adquirida y ha de disponer de ella o ha de cambiar por otra, es la fatiga y el trabajo de que a 茅l le ahorra y cuesta a otro. Lo que se compra por dinero o se granjea por medio de otros bienes, se adquiere con el trabajo lo mismo que lo que adquirimos con la fatiga de nuestro cuerpo. El dinero o estos otros bienes nos excusan de aquel trabajo, pero contienen en s铆 cierta cantidad de 茅l que nosotros permutamos por otras mercader铆as que se suponen tener tambi茅n el valor de otra igual cantidad. El trabajo, pues, fue el precio primitivo, la moneda original adquirente que se pag贸 en el mundo por todas las cosas permutables. No con el oro, no con la plata, sino con el trabajo, se compr贸 originalmente en el mundo todo g茅nero de riqueza; y su valor para los que la poseen y tienen que permutarla continuamente por nuevas producciones es precisamente igual a la cantidad de trabajo que con ella pueden adquirir de otro.
La riqueza, como dice Mr. Hobbes, es cierta especie de poder; pero el que o adquiere o hereda un opulento patrimonio, o un caudal considerable, no necesariamente adquiere o hereda un poder铆o pol铆tico, ni una potestad civil ni militar: su riqueza podr谩 ofrecerle medios para adquirir todo esto, pero la mera posesi贸n de ella no trae consigo precisamente aquel gran poder铆o o potestad de preferencia; lo que trae inmediata y directamente es un poder grande de adquirir y de comprar cierto imperio y cierta prepotencia sobre todo trabajo ajeno y sobre todo el producto de este trabajo que se halla a la saz贸n en estado de venta. Su riqueza, pues, ser谩 mayor o menor a proporci贸n de este poder o de la cantidad de trabajo o de su producto, que es lo mismo, que aquella riqueza le habilita para adquirir. El valor permutable, pues, de cualquier cosa siempre ser谩 igual exactamente a este poder de que reviste el mismo a su due帽o o propietario. Pero aunque el trabajo es la medida real del valor permutable de todas las mercader铆as, por lo regular no se estiman por este valor. Las m谩s veces es muy dif铆cil asegurar con certeza la proporci贸n entre las distintas cantidades de trabajo […].
De aqu铆 ser m谩s frecuente estimular el valor permutable de toda mercader铆a por la cantidad de dinero que por la de trabajo, o la de otra mercader铆a con que pueda cambiarse […].
Pero aunque para el trabajador siempre sean de igual valor iguales cantidades
De trabajo, para la persona que emplea aqu茅l, o da que trabajar, unas veces parecen de m谩s y otras de menos; porque adquiriendo estas cantidades de trabajo ajeno unas veces por m谩s y otras por menos bienes o mercader铆as, con respecto a 茅l var铆a el precio del trabajo como el de las dem谩s cosas: en el primer caso le parece m谩s caro y en el segundo m谩s barato, pero en realidad los bienes o cosas y no el trabajo son los m谩s caros o m谩s baratos.
En esta com煤n inteligencia puede decirse que el trabajo tiene tambi茅n un precio real y nominal. El real se deber谩 decir que consiste en la cantidad de las cosas necesarias y 煤tiles que por 茅l se reporta o adquiere; y el nominal en la del dinero: en cuyo supuesto el trabajador ser谩 rico o pobre; bien o mal remunerado a proporci贸n del precio real, no del nominal, de su trabajo.
(Adam Smith, Investigaci贸n sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones)

(21) EL CONCEPTO DE PRECIO PARA ADAM SMITH
鈥滶l precio actual a que com煤nmente se venden las mercader铆as es el que llamamos precio del mercado, el cual puede ser, o el mismo natural, o superior o inferior a 茅ste. El precio actual dicho, en cada cosa en particular, se regula por la proporci贸n entre la cantidad que de 茅sta hay actualmente en el mercado y la concurrencia de los que desean pagar el precio natural de ella, o todo el valor de la renta, trabajo y ganancia que se haya verificado hasta haberla conducido all铆 para su venta. Estos concurrentes pueden llamarse compradores, o empleantes efectivos, y su solicitud por el g茅nero, con una disposici贸n eficaz de comprarlo por su justo valor, la demanda efectiva, pues que 茅sta es causa suficiente para la efectiva conducci贸n de los g茅neros al mercado.鈥
ADAM SMITH: La riqueza de las Naciones (1776).

(22) LAS TEOR脥AS DE MALTHUS SOBRE EL CRECIMIENTO DE LA POBLACI脫N
Considerando aceptados mis postulados, afirmo que la capacidad de crecimiento de la poblaci贸n es infinitamente mayor que la capacidad de la tierra para producir alimentos para el hombre.
La poblaci贸n, si no encuentra obst谩culos, aumenta en progresi贸n geom茅trica. Los alimentos tan s贸lo aumentan en progresi贸n aritm茅tica. Basta con poseer las m谩s elementales nociones de n煤meros para poder apreciar la inmensa diferencia a favor de la primera de estas dos fuerzas.
No veo manera por la que el hombre pueda eludir el peso de esta ley, que abarca y penetra toda la Naturaleza animada. Ninguna pretendida igualdad, ninguna reglamentaci贸n agraria, por muy radical que sea, podr谩 eliminar, durante un siglo siquiera, la presi贸n de esta ley, que aparece, pues, como decididamente opuesta a la posible existencia de una sociedad cuyos miembros puedan todos tener una vida de reposo, felicidad y relativa holganza y no sientan ansiedad ante la dificultad de proveerse de los medios de subsistencia que necesitan ellos y sus familias.
Por consiguiente, si las premisas son justas, el argumento contra la perfectibilidad de la masa de la Humanidad es terminante.
MALTHUS: Primer Ensayo sobre la poblaci贸n, 1798

(23) EL INTER脡S COM脷N Y EL INTER脡S PROPIO
Cada individuo en particular pone todo su cuidado en buscar el medio m谩s oportuno de emplear con mayor ventaja el capital de que puede disponer. Lo que desde luego se propone es su propio inter茅s, no el de la sociedad en com煤n: pero estos mismos esfuerzos hacia su propia ventaja le inclinan a preferir, sin premeditaci贸n suya, el empleo m谩s 煤til a la sociedad como tal (…)
Ninguno por lo general se propone primariamente promover el inter茅s p煤blico, y acaso ni aun conoce c贸mo lo fomenta cuando no lo piensa fomentar. Cuando prefiere la industria dom茅stica a la extranjera s贸lo medita su propia seguridad, y cuando dirige la primera de modo que su producto sea del mayor valor que pueda, s贸lo piensa en su ganancia propia; pero en este y en otros muchos casos es conducido como por una mano invisible a promover un fin que nunca tuvo parte en su intenci贸n. Ni es contra la sociedad el que este loable fin no sea por todos premeditado, porque siguiendo el particular por un camino justo y bien dirigido las miras de su inter茅s propio, promueve el del com煤n con m谩s eficacia a veces que cuando de intento piensa en fomentarlo directamente. No son muchas las cosas buenas que vemos ejecutadas por aquellos que afectan obrar solamente por el bien p煤blico, porque, fuera de lisonja, es necesario para obrar en realidad por este solo fin un patriotismo de que se dar谩n en el mundo muy pocos ejemplares; lo com煤n es afectarlo; pero esta afectaci贸n no es muy com煤n en los comerciantes, porque con muy pocas palabras y menos discursos ser铆a cualquiera convencido de su ficci贸n.
A. Smith, La riqueza de las naciones, 1776

(24) LA TEOR脥A DE LA SEPARACI脫N DE PODERES
芦En cada Estado hay tres clases de poderes: el legislativo, el ejecutivo de las cosas pertenecientes al derecho de gentes y el ejecutivo de las que pertenecen al civil.
Por el primero, el pr铆ncipe o el magistrado, hace las leyes para cierto tiempo o para siempre, corrige o deroga las que ya est谩n hechas. Por el segundo, hace la paz o la guerra, env铆a o recibe embajadores, establece la seguridad y previene las invasiones; y por el tercero, castiga los cr铆menes o decide las contiendas de los particulares. Este 煤ltimo se llamar谩 poder judicial, y el otro, simplemente poder ejecutivo del Estado.
La libertad pol铆tica, en un ciudadano, es la tranquilidad del esp铆ritu que proviene de la opini贸n que cada uno tiene de su seguridad; y para que goce de ella, es preciso que sea tal el gobierno que ning煤n ciudadano tenga motivo de temer a otro.
Cuando los poderes legislativo y ejecutivo se hallan reunidos en una misma persona o corporaci贸n, entonces no hay libertad porque es de temer que el Monarca o el Senado hagan leyes tir谩nicas para ejecutarlas del mismo modo.
As铆 sucede tambi茅n cuando el poder judicial no est谩 separado del poder legislativo y del ejecutivo. Estando unido al primero, el imperio sobre la vida y la libertad de los ciudadanos ser铆a arbitrario, por ser uno mismo el juez y el legislador y, estando unido al segundo, seria tir谩nico, por cuanto gozar铆a el juez de la fuerza de un agresor.
En el Estado en que un hombre s贸lo o una sola corporaci贸n de pr贸ceres o de nobles, o del pueblo administrase los tres poderes, y tuviese la facultad de hacer las leyes, de ejecutar las resoluciones p煤blicas y de juzgar los cr铆menes y contiendas de tos particulares, todo se perder铆a enteramente.
En la mayor parte de los reinos de Europa es el gobierno moderado, porque el pr铆ncipe, que administra los dos primeros deja a los s煤bditos el ejercicio del tercero. Pero en Turqu铆a, como los tres poderes se hallan reunidos a la vez en manos del sult谩n, impera el despotismo m谩s horroroso.禄
MONTESQUIEU: El esp铆ritu de las leyes, (1785).

(25) B. CONSTANT: UN EJEMPLO DE LIBERALISMO DOCTRINARIO
“En la autoridad ocurre como en el impuesto: cada individuo consiente en sacrificar una parte de su fortuna para subvenir a los gastos p煤blicos, cuyo objeto es el de asegurar el disfrute apacible de lo que conserva: pero si el Estado exigiera de cada uno la totalidad de su fortuna, la garant铆a que le ofrecer铆a seria ilusoria, puesto que esta garant铆a no tendr铆a aplicaci贸n. Del mismo modo, cada individuo consiente en sacrificar una parte de su libertad para asegurar el resto; pero si la autoridad invadiera toda su libertad, el sacrificio no tendr铆a objeto. No puede existir libertad alguna en un pa铆s sin Asambleas representativas, investidas de prerrogativas legales y s贸lidas. Pero las Asambleas no carecen de peligros y, por el inter茅s de la libertad misma, es preciso preparar los medios inefables para prevenir sus excesos…
Ning煤n pueblo ha considerado como miembros del Estado a todos los individuos residentes en su territorio… La democracia m谩s absoluta establece dos clases: una comprende los extranjeros, que est谩n excluidos, y aquellos que no han alcanzado la edad prescrita por la ley para ejercer los derechos de ciudadan铆a; la otra est谩 compuesta por los hombres que han llegado a esta edad y nacido en el pa铆s…
Pero este principio tiene necesidad de una explicaci贸n ulterior. En nuestras sociedades actuales, el nacimiento en el pa铆s y la mayor铆a de edad no son suficientes para conferir a los hombres las cualidades propias para el ejercicio de los derechos de ciudadan铆a…
Es necesaria, pues, otra condici贸n adem谩s del nacimiento y la edad prescritas por la ley. Esta condici贸n es el tiempo libre indispensable para la adquisici贸n de una ilustraci贸n, para la rectitud de juicio. La propiedad suele asegurar este tiempo libre: la propiedad produce los hombres capaces para el ejercicio de los derechos pol铆ticos.鈥
B. CONSTANT: Cours de politique constitutionell (Par铆s, 1872).

(26). LAS DIFERENCIAS ENTRE EL LIBERALISMO DOCTRINARIO Y EL DEMOCR脕TICO.

1830. LIBERALISMO DOCTRINARIO 1848.LIBERALISMO DEMOCR脕TICO
(BURGU脡S) (M脕S POPULAR)
SUFRAGIO CENSITARIO SUFRAGIO UNIVERSAL
SOBERAN脥A NACIONAL SOBERAN脥A POPULAR
LIBERTAD DE PRENSA PRENSA INDEPENDIENTE
IGUALDAD JUR脥DICA JUSTICIA SOCIAL
MON脕RQUICO CONSTITUCIONAL REPUBLICANO

2.- LA REVOLUCI脫N E INDEPENDENCIA DE ESTADOS UNIDOS.

(27). EL NACIMIENTO DE UNA NACI脫N
Art铆culo I. Los trece Estados se confederan bajo el nombre de Estados Unidos de Am茅rica.
Art铆culo II. Acuerdan cada uno en su nombre, por la presente Constituci贸n, un tratado de alianza y amistad rec铆proca para su com煤n defensa, para el mantenimiento de su libertad y para su provecho general y mutuo, se obligan a socorrerse unos a otros contra toda violencia, y a responder en com煤n a todos los ataques que puedan ser dirigidos contra todos o cada uno de ellos por causa de religi贸n, de soberan铆a o de comercio, o bajo cualquier otro pretexto que sea-
Art铆culo III. Cada Estado se reserva para s铆 mismo el derecho exclusivo de regular su administraci贸n interior y de hacer las leyes sobre todas las materias que no est茅n comprendidas en los art铆culos de la presente confederaci贸n a los que no podr谩n suponer ning煤n perjuicio.
Art铆culo IV. Ning煤n Estado en particular podr谩 enviar ni recibir embajadores, entablar negociaciones, contraer compromisos, formar alianzas ni concluir tratados con ning煤n Rey, Pr铆ncipe o potencia ninguna sin el consentimiento de los Estados Unidos reunidos en Congreso General.
Ninguna persona provista de un cargo cualquiera bajo la autoridad de los Estados Unidos o de alguno de ellos, ya sea que tenga asignaciones unidas al cargo, ya sea que 茅ste consista en una comisi贸n de pura confianza, podr谩 aceptar ning煤n presente, gratificaci贸n, emolumentos, ni ning煤n oficio o t铆tulo de cualquier naturaleza que sea de ning煤n Rey, Pr铆ncipe o potencia extranjera.
Y ni la Asamblea General de los Estados Unidos, ni ning煤n Estado en particular, podr谩n conceder ning煤n t铆tulo de nobleza […].
Art铆culo XIV. La Asamblea General de los Estados Unidos tendr谩 煤nica y exclusivamente el derecho y el poder de decidir la paz y la guerra, excepto en el caso se帽alado por el art铆culo XV, de establecer las reglas para juzgar en todos los casos la legitimidad de las presas hechas en tierra o en mar y para determinar la manera c贸mo las presas hechas por las fuerzas de mar y tierra al servicio delos Estados Unidos ser谩n divididas o empleadas; de dar cartas de corso o de represalias en tiempo de paz; de nombrar tribunales para conocer las pirater铆as y los dem谩s cr铆menes cometidos en alta mar; de establecer tribunales para recibir las apelaciones y juzgar definitivamente en el caso de presas; de enviar y recibir embajadores; de negociar y concluir tratados o alianzas; de decidir sobre todas las diferencias actualmente existentes o que pudieran presentarse en lo sucesivo entre dos o m谩s de los dichos Estados, sobre l铆mites, jurisdicci贸n o cualquier otra cosa que fuera; de acu帽ar moneda y regular su valor o t铆tulo; de fijar los pesos y medidas en toda la extensi贸n de los Estados Unidos; de regular el comercio y de tratar todos los asuntos con los indios que no son miembros de ning煤n Estado; de establecer y regular el Correo de un Estado a otro y de percibir sobre las cartas y paquetes enviados por el Correo la tasa necesaria para atender a los gastos de este establecimiento; de nombrar los oficiales generales de las tropas de tierra al servicio de los Estados Unidos; de dar comisiones a los dem谩s oficiales de las dichas tropas que se hubieran sumado en virtud del art铆culo VIII; de nombrar todos los oficiales de Marina al Servicio de los Estados Unidos; de hacer todas las ordenanzas necesarias para regular la administraci贸n y la disciplina de las dichas tropas en tierra y mar; y de dirigir todas sus operaciones.
La Asamblea General de los Estados Unidos ser谩 autorizada a nombrar un Consejo de Estado y tantos Comit茅s v oficiales civiles como juzgue necesarios para la conducci贸n y expedici贸n de los asuntos generales, bajo su autoridad mientras que ella est茅 reunida, y despu茅s de su separaci贸n, bajo la autoridad del Consejo de Estado. Elegir谩 por presidente a uno de sus miembros, y por secretario a la persona que juzgue apropiada para ello; podr谩 convocarse en cualquier tiempo del a帽o y en cualquier lugar de los Estados Unidos que se juzgue propicio. Tendr谩 el derecho y el poder de determinar y de fijar las sumas necesarias para percibir y los gastos necesarios a hacer; de hacer empr茅stitos y de emitir billetes sobre el cr茅dito de los Estados Unidos; de hacer construir y equipar las naves; de determinar el n煤mero de tropas de tierra a reclutar, de exigir a cada uno de los dichos Estados un contingente proporcional al n煤mero de sus habitantes blancos. Estas requisiciones de la Asamblea Genera ser谩n obligatorias, y, en consecuencia, el cuerpo legislativo de cada Estado nombrar谩 los oficiales particulares, reclutar谩 hombres, los armar谩 y equipar谩 convenientemente; y estos oficiales y soldados as铆 armados y equipados se dirigir谩n al lugar y al tiempo se帽alado por la Asamblea General […].
Art铆culo XV. El Consejo de Estado estar谩 compuesto de un delegado de cada Estado, nombrado anualmente por los otros delegados de su Estado respectivo, y en el caso en que estos electores no se pongan de acuerdo, este delegado ser谩 nombrado por la Asamblea General. |
El Consejo de Estado estar谩 autorizado a recibir y abrir todas las cartas dirigidas a los Estados Unidos y a responder, pero no podr谩 contraer compromisos obligatorios para los Estados Unidos […].
Art铆culo XVI. En el caso en que Canad谩 quiera acceder a la presente confederaci贸n e incorporarse enteramente a todas las medidas de los Estados Unidos, ser谩 admitida en la uni贸n y participar谩 de todas sus ventajas. Pero ninguna otra colonia podr谩 ser admitida m谩s que con el consentimiento de nueve de los Estados […].
Acordado y firmado en Filadelfia, en el Congreso, a 4 de octubre de 1776
(Art铆culos de confederaci贸n y uni贸n perpetua entre los estados de New-Hampshire, Bah铆a de Massachusetts, Rhode-Island, Connecticut, Nueva York, Nueva Jersey, Pensilvania, Delaware, Maryland, Virginia, Carolina Septentrional, Carolina Meridional y Georgia, en MARTENS, Recueil de Traites…, cit., vol. II, pp. 487-503.)

(28) DECLARACI脫N DE DERECHOS DE VIRGINIA
芦1. Todos los hombres son por naturaleza igualmente libres e independientes, y poseen ciertos derechos inherentes a su persona, de los que, cuando entran a formar parte de una sociedad, no pueden ser privados por ning煤n convenio; a saber: el goce de la vida y la libertad, y los medios de adquirir y poseer la propiedad y de buscar y conseguir la felicidad y la seguridad.
2. Toda autoridad pertenece al pueblo y como consecuencia emana de 茅l, los magistrados son sus mandatarios, sus servidores y sus contables en todo momento.
3. El gobierno debe ser instruido para mejora com煤n, para la protecci贸n y seguridad del pueblo, de la naci贸n o de la comunidad.
5. El poder legislativo, y el poder ejecutivo del Estado deben ser distintos y estar separados de la autoridad judicial (…)
6. Las elecciones de los miembros que deben representar al pueblo en la Asamblea deben ser libres.
7. Ninguna parte de la propiedad de un hombre puede serle quitada sin su consentimiento o el de sus representantes leg铆timos.”
Declaraci贸n de los Derechos de Virginia (1776).

(29) DECLARACI脫N DE INDEPENDENCIA DE ESTADOS UNIDOS DE AM脡RICA
Cuando, en el curso de los acontecimientos humanos, un pueblo se ve en la necesidad de romper los lazos pol铆ticos que le un铆an a otro, y tomar entre las potencias de la tierra el rango de independencia y de igualdad al que las leyes de la naturaleza y Dios le dan derecho, un justo respeto hacia la opini贸n de los hombres exige que declare las causas que le han llevado a esta separaci贸n.
Tenemos como evidentes por s铆 mismas estas verdades: que todos los hombres nacen iguales; que su Creador les ha dado ciertos derechos inalienables, entre ellos la vida, la libertad y la b煤squeda de la felicidad; que para garantizar estos derechos los hombres instituyen entre ellos gobiernos cuyo justo poder emana del consentimiento de los gobernados; que si un gobierno, cualquiera que sea la forma, llega a desconocer estos fines, el pueblo tiene el derecho de modificarlo o de abolirlo y de instituir un nuevo gobierno que se funde sobre tales principios, y que organice los poderes seg煤n tales formas, que le parezcan las m谩s adecuadas para asegurar su seguridad y su felicidad. La prudencia recomienda sin duda no cambiar, por causas ligeras y pasajeras, los gobiernos establecidos desde largo tiempo. As铆 se ha visto siempre a los hombres m谩s dispuestos a sufrir males soportables que a hacerse justicia aboliendo las formas a las que estaban acostumbrados. Pero cuando una larga serie de abusos y de usurpaciones, tendiendo invariablemente al mismo fin, se帽ala el designio de someterlos a un despotismo absoluto, es de su derecho, es de su deber, rechazar tal gobierno y proveer a su seguridad futura por nuevas leyes. Tal ha sido la larga paciencia de estas colonias, y tal es hoy la necesidad que las obliga a cambiar su antiguo sistema de gobierno.
La historia del actual rey de Gran Breta帽a es una serie de injusticias y de usurpaciones, teniendo todas directamente por objeto el establecimiento de una tiran铆a absoluta sobre estos Estados. Para probarlo, es suficiente con someter los hechos al juicio de un mundo imparcial […]. En cada 茅poca de opresi贸n hemos pedido justicia en los t茅rminos m谩s humildes; nuestras reiteradas peticiones solo han tenido por respuesta insultos e injusticias repetidas. Un pr铆ncipe, cuyo car谩cter est谩 as铆 marcado por todas las acciones que pueden designar a un tirano, es incapaz de gobernar a un pueblo libre.
No hemos dejado de dirigirnos hacia nuestros hermanos de Gran Breta帽a. Les hemos advertido, en todas las ocasiones, de las tentativas que hac铆a su Parlamento para extender sobre nosotros una jurisdicci贸n injustificable. Hemos recordado a su memoria las circunstancias de nuestra emigraci贸n y de nuestro establecimiento en estas tierras. Hemos apelado a su justicia, a su grandeza de alma, y les hemos conjurado, por los lazos de sangre que nos un铆an, a desaprobar estas usurpaciones que romp铆an inevitablemente nuestras relaciones y nuestros cambios. Ellos tambi茅n han sido sordos a la voz de la justicia y de la consanguinidad. Debemos, por tanto, ceder y consentir a la necesidad que ordena nuestra separaci贸n, y considerarlos, al igual que miramos al resto del g茅nero humano, como enemigos durante la guerra y como amigos durante la paz.
En consecuencia, nosotros, los representantes de los Estados Unidos de Am茅rica, reunidos en Congreso General, tomando al Soberano Juez del universo como testimonio de la rectitud de nuestras intenciones, publicamos y declaramos solemnemente, en nombre y por la autoridad del buen pueblo de estas colonias, que estas colonias unidas son y de derecho deben ser Estados libres e independientes; que son libres de toda uni贸n a la Corona de Inglaterra; que toda uni贸n pol铆tica entre ellas y el Estado de Gran Breta帽a es y debe ser totalmente disuelta; que en calidad de Estados libres e independientes tienen pleno poder de hacer la guerra, de concluir la paz, de contraer alianzas, de establecer actos de comercio y todos otros actos y cosas que los Estados independientes tienen derecho a hacer. Y para sostener esta Declaraci贸n, con una firme confianza en la protecci贸n de la Divina Providencia, comprometemos mutuamente nuestras vidas, nuestras fortunas y nuestro sagrado honor.
(4 de julio de 1776.)

(30) DESPEDIDA DE JORGE WASHINGTON
[…] La atenci贸n de un pueblo libre (os suplico que me cre谩is, queridos conciudadanos) debe mantenerse siempre alerta sobre las astucias enga帽osas de la influencia extranjera, que es, seg煤n las lecciones de la experiencia y de la historia, el enemigo m谩s cruel de una rep煤blica […].
La regla de conducta que nos debemos aplicar en seguir con respecto a las naciones extranjeras consiste en extender nuestras relaciones comerciales con ellas, y mantener las m铆nimas relaciones pol铆ticas posibles. Cumplamos con la m谩s escrupulosa buena fe los compromisos que hemos contra铆do; pero deteng谩monos aqu铆. Europa tiene intereses que no nos conciernen de ninguna manera, o que no nos interesan m谩s que de lejos: ser铆a, pues, contrario a la prudencia formar nudos que nos expondr铆an a los inconvenientes que arrastran las revoluciones de su pol铆tica. Nuestra posici贸n alejada nos invita a seguir otro sistema; si continuamos formando nada m谩s que un pueblo, y si estamos regidos por un buen gobierno, podremos desafiar prontamente todo enemigo exterior que nos perjudique de una manera sensible. Cuando tomemos medidas propias que respeten nuestra neutralidad, las naciones extranjeras, al conocer la imposibilidad de poder quitarnos nada, no se atrever谩n a provocarnos a la ligera y podremos elegir la guerra o la paz, seg煤n lo dicte nuestro inter茅s de acuerdo con la justicia.
驴Por qu茅 renunciar a tan grandes ventajas? 驴Por qu茅, uniendo nuestro destino al de una naci贸n europea cualquiera, sacrificar铆amos nuestro reposo y nuestra felicidad a la ambici贸n, a la rivalidad, a los intereses, a las pasiones y a los caprichos de las potencias europeas? Nuestra verdadera pol铆tica consistir谩 en no tener ninguna alianza permanente, raz贸n de m谩s que somos los due帽os, ya que no soy capaz de invitaros a que falt茅is a los compromisos adquiridos. Considero la rectitud como la mejor pol铆tica para las naciones, as铆 como para los particulares. Lo repito, pues, cumplid con vuestras obligaciones al pie de la letra; pero mi consejo es que no las multipliqu茅is. Finalmente, teniendo cuidado de estar siempre en estado de defensa, podr茅is, en casos extraordinarios, afianzaros en alianzas de poca duraci贸n.
La pol铆tica, la humanidad y vuestro propio inter茅s os recomiendan vivir en buen entendimiento con todas las naciones. Vuestro comercio exige que, en las relaciones con ellas, teng谩is la balanza nivelada. No pid谩is ni conced谩is ninguna preferencia; consultad la naturaleza de las cosas y no forc茅is nada; que vuestros tratados comerciales no sean m谩s que temporales, a fin de poder modificarlos y cambiar seg煤n las circunstancias. Recordad que es una locura, por parte de una naci贸n, exigir de otra le conceda algo gratuitamente, y la que contrae una obligaci贸n de este g茅nero compromete su independencia y su tranquilidad [鈥
(Testamento pol铆tico de J. Washington, que fue publicado con fecha 7 de septiembre de 1796 en el American Dail Advertiser

(31) LA DIVISI脫N DE PODERES EN LA CONSTITUCI脫N AMERICANA

Control
PODER EJECUTI VO

PRESIDENTE
Control

PODER LEGISLATIVO

CONGRESO O PARLAMENTO DIVIDIDO EN DOS C脕MARAS
Alta: SENADO (2 senadores por Estado)
Baja: REPRESENTANTES elegidos por sufragio mayoritario.

Sufragio mayoritario: los negros y ciudadanos que no reuniesen unas determinadas condiciones socioecon贸micas, no votaban
Puede vetar los decretos del Parlamento

Elegido por sufragio mayoritario indirecto: el pueblo eleg铆a a compromisarios que nombraban al Presidente
PODER JUDICIAL

JUECES de Carrera nombrados por el Presidente con la aprobaci贸n del Senado.

3.- LA REVOLUCI脫N FRANCESA
(32) EL TERCER ESTADO
El plan de este escrito es muy simple. Nos hacemos tres preguntas:
1a 驴Qu茅 es el Tercer Estado? Todo.
2a 驴Qu茅 ha sido hasta el presente en el orden pol铆tico? Nada.
3陋 驴Qu茅 pide? Ser algo,
驴Qui茅n se atrever铆a a decir que el estado llano no contiene en s铆 todo lo necesario para formar una naci贸n completa? Es un hombre fuerte y robusto que tiene a煤n un brazo encadenado. Si se hiciera desaparecer el orden privilegiado, la naci贸n no ser铆a algo menos, sino algo m谩s. Y 驴qu茅 es el estado llano? Todo, pero un todo trabado y oprimido. Y 驴qu茅 ser铆a sin el orden privilegiado? Todo, pero un todo libre y floreciente. Nada puede funcionar sin 茅l, todo marchar铆a infinitamente mejor sin los otros. No basta haber mostrado que los privilegiados, lejos de ser 煤tiles a la naci贸n, no pueden sino debilitarla y da帽arla. Es menester probar a煤n que el orden noble no entra en la organizaci贸n social; que puede ciertamente ser una carga para la naci贸n, pero que no sabr铆a formar una parte de ella […].
El orden noble no es menos ajeno entre nosotros, por sus prerrogativas civiles y p煤blicas. 驴Qu茅 es una naci贸n? Un cuerpo de asociados que viven bajo una ley com煤n y representados por la misma legislatura. 驴No es evidente que la nobleza tiene privilegios, dispensas, incluso derechos separados de los del gran cuerpo de ciudadanos? Por esto mismo sale de la ley com煤n, y por ello sus derechos civiles lo constituyen en pueblo aparte dentro de la gran naci贸n.
Respecto a sus derechos pol铆ticos, tambi茅n los ejerce separadamente. Tiene sus representantes que no est谩n encargados en absoluto por procuraci贸n de los pueblos. El cuerpo de sus diputados se re煤ne aparte. Pero aun cuando se reuniera en una misma sala con los diputados de los simples ciudadanos, no es menos verdad que su representaci贸n es distinta por esencia y separada. Es ajena a la naci贸n por principio, puesto que su misi贸n no emana del pueblo, y por su objeto, puesto que consiste en defender no el inter茅s general, sino el particular.
E1 estado llano abarca todo lo que pertenece a la naci贸n y todo lo que no es el estado llano no puede contemplarse como representante de la naci贸n. 驴Qu茅 es el estado llano? Todo […].
Es preciso entender por Tercer Estado el conjunto de ciudadanos que pertenecen al orden com煤n. Todo el que es privilegiado por la ley, de la manera que sea, sale del orden com煤n, es excepci贸n de la ley com煤n y, en consecuencia, no pertenece al Tercer Estado. Una ley com煤n y una representaci贸n com煤n es lo que hace una naci贸n; es demasiado cierto, sin duda, que no se es nada en Francia cuando no se tiene para s铆 m谩s que la protecci贸n de la ley com煤n. Si no se tiene alg煤n privilegio, es preciso resolverse a soportar el desprecio, la injuria y todo tipo de vejaciones. Para impedir ser aplastado del todo, 驴qu茅 le queda al desgraciado no privilegiado? […].
Primera petici贸n: Que los representantes del Tercer Estado no sean elegidos m谩s que por los ciudadanos que pertenecen verdaderamente al Tercer Estado […].
Segunda petici贸n: Que sus diputados sean iguales en n煤mero a los de los dos 贸rdenes privilegiados […].
Tercera y 煤ltima petici贸n; Que los Estados Generales voten no por 贸rdenes, sino por cabezas.
En este estado de cosas, 驴qu茅 le queda por hacer al Tercer Estado si quiere verse en posesi贸n de sus derechos pol铆ticos de una manera 煤til a la naci贸n? Se presentan dos medios para conseguirlo. Siguiendo el primero, el Tercer Estado debe reunirse aparte, no concurrir谩 con la nobleza y el clero, no se quedar谩 con ellos, ni por 贸rdenes ni por cabezas. Ruego que se preste atenci贸n a la diferencia que hay entre la asamblea del Tercer Estado y las de los otros 贸rdenes. La primera representa a veinticinco millones de hombres y delibera sobre los intereses de la naci贸n. Las otras dos, aunque las consideremos juntas, no tienen poderes m谩s que de unos doscientos mil individuos y no piensan m谩s que en sus privilegios. Se dir谩: el Tercer Estado solo no podr谩 formar los Estados Generales. 隆Tanto mejor! Compondr谩 una Asamblea Nacional.
E. J. SIEY脡S, 驴Qu茅 es el Estado llano?, 1789.

(33) DE LOS DERECHOS DEL HOMBRE Y DEL CIUDADANO
Los representantes del pueblo franc茅s, constituidos en Asamblea Nacional, considerando que la ignorancia, el olvido o el desprecio de los derechos del hombre, son las principales causas de las desgracias p煤blicas y de la corrupci贸n de los gobiernos, han resuelto exponer en una declaraci贸n solemne los derechos naturales, inalienables y sagrados del hombre, para que esta declaraci贸n, constantemente presente a todos los miembros del cuerpo social, les recuerde sin cesar sus derechos y sus deberes; para que los actos del poder legislativo y los del poder ejecutivo puedan en cada instante ser comparados con el objeto de toda instituci贸n pol铆tica y sean m谩s respetados; para que las reclamaciones de los ciudadanos, fundadas desde ahora sobre principios simples e incontestables, tiendan siempre al mantenimiento de la Constituci贸n y a la felicidad de todos. En consecuencia, la Asamblea Nacional reconoce y declara, en presencia y bajo los auspicios del Ser Supremo, los siguientes derechos del hombre y del ciudadano:
Art铆culo 1. Los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos. Las distinciones sociales no pueden fundarse m谩s que sobre la utilidad com煤n.
Art铆culo 2. El objeto de toda asociaci贸n pol铆tica es la conservaci贸n de los derechos naturales e imprescriptibles del hombre. Estos derechos son la libertad, la propiedad, la seguridad y la resistencia a la opresi贸n.
Art铆culo 3. El principio de toda soberan铆a reside esencialmente en la naci贸n. Ning煤n cuerpo ni individuo puede ejercer autoridad que no emane expresamente de ella.
Art铆culo 4. La libertad consiste en poder hacer todo aquello que no da帽e a otro; por tanto, el ejercicio de los derechos naturales de cada hombre no tiene otros l铆mites que los que aseguren a los dem谩s miembros de la sociedad el disfrute de estos mismos derechos. Estos l铆mites no pueden ser determinados
m谩s que por la ley.
Art铆culo 5. La ley no tiene el derecho de prohibir m谩s que las acciones nocivas a la sociedad. Todo lo que no est谩 prohibido por la ley no puede ser impedido, y nadie puede ser obligado a hacer lo que ella no ordena.
Art铆culo 6. La ley es la expresi贸n de la voluntad general. Todos los ciudadanos tienen derecho a contribuir personalmente, o por medio de sus representantes, a su formaci贸n. La ley debe ser id茅ntica para todos, tanto para proteger como para castigar. Siendo todos los ciudadanos iguales ante sus ojos son igualmente admisibles a todas las dignidades, puestos y empleos p煤blicos seg煤n su capacidad, y sin otra distinci贸n que la de sus virtudes y talentos.
Art铆culo 7. Ning煤n hombre puede ser acusado, arrestado ni detenido m谩s que en los casos determinados por la ley y seg煤n las formas por ella prescritas. Los que soliciten, expidan, ejecuten o hagan ejecutar 贸rdenes arbitrar铆as, deben ser castigados, pero todo ciudadano llamado o designado en virtud de la ley, debe obedecer en el acto: su resistencia le hace culpable.
Art铆culo 8. La ley no debe establecer m谩s que las penas estricta y evidentemente necesarias, y nadie puede ser castigado m谩s que en virtud de una ley establecida y promulgada con anterioridad al delito, y legalmente aplicada.
Art铆culo 9. Todo hombre ha de ser tenido por inocente hasta que haya sido declarado culpable, y si se juzga indispensable detenerle, todo rigor que no fuere necesario para asegurarse de su persona debe ser severamente reprimido por la ley.
Art铆culo 10. Nadie debe ser molestado por sus opiniones, incluso religiosas, con tal de que su manifestaci贸n no altere el orden p煤blico establecido por la ley.
Art铆culo 11. La libre comunicaci贸n de los pensamientos y de las opiniones es uno de los m谩s preciosos derechos del hombre. Todo ciudadano puede, pues, hablar, escribir, imprimir libremente, salvo la obligaci贸n de responder del abuso de esta libertad en los casos determinados por la ley.
Art铆culo 12. La garant铆a de los derechos del hombre y del ciudadano necesita de una fuerza p煤blica; esta fuerza queda instituida para el bien y no para la utilidad particular de aquellos a quienes est谩 confiada.
Art铆culo 13. Para el mantenimiento de la fuerza p煤blica y para los gastos de administraci贸n es indispensable una contribuci贸n com煤n. Esta contribuci贸n debe ser repartida por igual entre todos los ciudadanos, en raz贸n de sus facultades.
Art铆culo 14. Todos los ciudadanos tienen el derecho de comprobar por s铆 mismos o por sus representantes la necesidad de la contribuci贸n p煤blica, de consentirla libremente, de vigilar su empleo y de determinar su cuant铆a, su asiento, cobro y duraci贸n.
Art铆culo 15. La sociedad tiene el derecho de pedir cuentas a todo agente p煤blico de su administraci贸n.
Art铆culo 16. Toda sociedad en la que la garant铆a de los derechos no est谩 asegurada, ni la separaci贸n de los poderes determinada, no tiene Constituci贸n.
Art铆culo 17. Siendo la propiedad un derecho inviolable y sagrado, nadie puede ser privado de ella, si no es en los casos en que la necesidad p煤blica, legalmente comprobada, lo exija evidentemente, y bajo la condici贸n de una indemnizaci贸n justa y previa.
(Decretados por la Asamblea Nacional Francesa en agosto de 1789.)

(34) LA ABOLICI脫N DEL R脡GIMEN FEUDAL (Decreto del 4 de agosto de 1789)

Art铆culo 1. La Asamblea Nacional suprime enteramente el r茅gimen feudal y decreta que los derechos y deberes, tanto feudales como censales, los que se refieren a la mano muerta real o personal y a la servidumbre personal y los que los representan, son abolidos sin indemnizaci贸n, y todos los dem谩s declarados redimibles, y que el precio y el modo de la redenci贸n ser谩n fijados por la Asamblea Nacional. Aquellos de los dichos derechos que no sean suprimidos por este decreto continuar谩n, sin embargo, siendo percibidos hasta su reembolso.
Art铆culo 2. El derecho exclusivo de palomares peque帽os y grandes es abolido; las palomas ser谩n encerradas en 茅pocas fijas por las comunidades, y durante ese tiempo ser谩n consideradas como caza y cada uno tendr谩 el derecho de matarlas sobre el terreno.
Art铆culo 3. El derecho de caza y de coto abierto queda de igual forma abolido; y todo propietario tendr谩 el derecho de destruir y hacer destruir, en sus posesiones exclusivamente, toda clase de caza, salvo en lo que se refiera a las leyes de polic铆a que pudieran ser hechas relativas a la seguridad p煤blica.
Todas las capitan铆as, incluso reales, y todas las reservas de caza, bajo cualquier denominaci贸n que sea, son igualmente abolidas, y se proveer谩 por los medios compatibles, con el respeto debido a los propietarios y a la libertad, la conservaci贸n de los placeres personales del Rey.
El Sr. Presidente ser谩 el encargado de pedir al Rey la vuelta de los galeotes y de los proscritos por simple hecho de caza, la liberaci贸n de los prisioneros actualmente detenidos y la abolici贸n de los procedimientos existentes a este respecto.
Art铆culo 4. Todas las justicias se帽oriales son suprimidas sin ninguna indemnizaci贸n; pero, sin embargo, los oficiales de estas Justicias continuar谩n sus funciones hasta que sea provisto por la Asamblea Nacional el establecimiento de un nuevo orden judicial.
Art铆culo 5. Los diezmos de cualquier tipo y los censos a que dieren lugar bajo cualquier denominaci贸n con que sean conocidas y percibidas, incluso por abono, pose铆dos por los cuerpos regulares y seculares como sus beneficiarios, los edificios y todo tipo de manos muertas, incluso de la orden de Malta y otras 贸rdenes religiosas y militares, incluso las que hubiesen sido abandonadas a los laicos en reemplazo y por opci贸n de porci贸n congrua, ser谩n abolidos, cuando se encuentren los medios de auxiliar de otra manera al gasto del culto divino, al mantenimiento de los ministros del altar, al consuelo de los pobres, a las reparaciones y reconstrucciones de iglesias y presbiterios y a todos los dem谩s establecimientos, seminarios, escuelas, colegios, hospitales, comunidades y dem谩s al mantenimiento de las cuales est谩n actualmente asignadas […].
Art铆culo 6- Todas las rentas ra铆ces perpetuas, sea en especie, sea en dinero, de cualquier clase que sean, cualquiera que sea su origen, a cualesquiera personas a que sean debidas, gentes de manos muertas, dominios dotados, orden de Malta, ser谩n redimibles: las siembras de cualquier tipo y bajo cualquier denominaci贸n lo ser谩n igualmente cuando la tasa sea fijada por la Asamblea. Se proh铆be en el futuro crear ning煤n censo no redimible-
Art铆culo 7. La venalidad de los oficios de la judicatura y de la municipalidad quedan suprimidos desde este instante. La justicia se volver谩 gratuita; y, sin embargo, los oficiales provistos de estos oficios continuar谩n ejerciendo sus funciones y recibiendo sus emolumentos hasta que se haya provisto por la Asamblea los medios de procurar su reembolso.
Art铆culo 8. Los derechos fortuitos de los curas rurales quedan suprimidos, y cesar谩n de ser pagados tan pronto como se haya previsto al aumento de las porciones congruas y a la pensi贸n de los vicarios; se har谩 un reglamento para fijar la suerte de los curas de las ciudades.
Art铆culo 9. Los privilegios pecuniarios personales o reales en materia de subsidios son abolidos para siempre. La percepci贸n se har谩 sobre todos los ciudadanos y sobre todos los bienes, de igual manera y en la misma forma […1,
Art铆culo 11. Todos los ciudadanos, sin distinci贸n de nacimiento, podr谩n ser admitidos a todos los empleos y dignidades eclesi谩sticas, civiles y militares, y ninguna profesi贸n 煤til reportar谩 deshonra.
Art铆culo 12. En el futuro no ser谩 enviado a la Corte de Roma, a la vice delegaci贸n de Avignon, a la nunciatura de Lucerna, ning煤n dinero por annatas o por cualquiera otra causa que sea; pero los diocesanos se dirigir谩n a sus obispos para todas las provisiones de beneficio y dispensas, las cuales ser谩n concedidas gratuitamente; no obstante todas las reservas, expectativas y particiones de mes, todas las iglesias de Francia deber谩n gozar de la misma libertad.
Art铆culo 13. Las inhibitorias, derechos de manos muertas, despojos, vacantes, derechos censales, dineros de San Pedro y otros del mismo tipo establecidos en favor de los obispos, archidi谩conos, arciprestes, cap铆tulos, curas primitivos y dem谩s, bajo el nombre que sea, son abolidos, salvo de pertenecer, y as铆 pertenecer谩n, a la dotaci贸n de los archidi谩conos y arciprestes que no est茅n suficientemente dotados.
Art铆culo 14. No existir谩 pluralidad de beneficios en el futuro, cuando las rentas del beneficio o de los beneficios de los que sea titular excedan de la suma de tres mil libras. Tampoco se permitir谩 poseer var铆as pensiones, adem谩s de un beneficio o una pensi贸n y un beneficio, s铆 el producto de los objetos de este tipo excede la misma suma de tres mil libras […].
Art铆culo 17. La Asamblea Nacional proclama solemnemente al Rey Luis XVI restaurador de la libertad francesa.
Art铆culo 18. La Asamblea Nacional se dirigir谩 corporativamente al Rey para presentar a S. M. la resoluci贸n que acaba de tomar, prestarle el homenaje de su m谩s respetuoso reconocimiento y suplicarle permita que el “Te Deum” sea cantado en su capilla y poder asistir [,..].

1 Censo: Tributo en dinero o en especie (parte de frutos, de cosechas o de ganado) que muchos campesinos pagaban a los se帽ores.
2 Mano muerta: Nombre dado a las tierras y casas que no pod铆an venderse ni comprarse, pues en su origen eran bienes cedidos a la Iglesia en testamentos.
Decreto de 4 de agosto de 1789.
(J. B. DUVERGIER, Collection compl猫te des Lois, D茅crets, Ordennances, R茅glemens…, cit., Par铆s, 1834, t. I, pp. 33-35.)

4.-CONTRARREVOLUCI脫N Y REVOLUCI脫N EN EUROPA, 1814-1870.
(35) TRATADO DE LA SANTA ALIANZA (SELECCI脫N DE ART脥CULOS).
芦En nombre de la muy Santa e Indivisible Trinidad.
SS.MM. el Emperador de Austria, el Rey de Prusia y el Emperador de Rusia, como consecuencia de los grandes acontecimientos que han se帽alado Europa en el curso de los tres 煤ltimos a帽os (…)
En consecuencia, Sus Majestades han convenido los art铆culos siguientes:
芦Art. 1. Conforme a las palabras de las Santas Escrituras, que ordenan a todos los hombres mirarse como hermanos, los tres monarcas contratantes permanecer谩n unidos por los lazos de una verdadera e indisoluble fraternidad y se considerar谩n como compatriotas, se prestar谩n en toda ocasi贸n y en todo lugar asistencia, ayuda y socorro…
Art. II. En consecuencia, el 煤nico principio en vigor, ya sea entre los dichos gobernantes, ya sea entre los s煤bditos, ser谩 el de prestarse rec铆procamente servicio.
Hecho, triplicado y firmado en Par铆s el a帽o de gracia de 1815, el 26 de septiembre. Francisco, Federico-Guillermo y Alejandro.禄

(36) FITCHE Y LOS OR脥GENES DEL NACIONALISMO ALEM脕N
“En primer lugar, no tiene duda que los l铆mites primeros, originarios y verdaderamente naturales del Estado son sus l铆mites internos. Todos los que hablan un mismo idioma… h谩yanse unidos entre s铆 desde el principio por un c煤mulo de lazos invisibles, porque pueden comprenderse unos a otros y se comprender谩n cada vez con mayor claridad formando, naturalmente, un todo homog茅neo. Siendo as铆, le es imposible al Estado aceptar de ning煤n otro pueblo noci贸n alguna de abolengo y de idioma diferente, sin perjudicarse a s铆 mismo y a su propia formaci贸n. De esos l铆mites internos, constituidos por las propias fuerzas de la naturaleza espiritual humana, se originan luego los l铆mites o fronteras materiales, de modo que los hombres no forman una naci贸n porque vivan en 茅ste o al otro lado de una cadena de monta帽as o de un r铆o, sino que viven juntos -protegidos, si la suerte les ha favorecido hasta tal punto, por montes y r铆os- porque primitivamente, y en virtud de las leyes naturales de orden superior, formaban ya un pueblo.
As铆 la naci贸n alemana, gracias a poseer un idioma y una manera de pensar comunes, hall谩base suficientemente unida y se distingu铆a con claridad de los dem谩s pueblos de la vieja Europa, constituyendo el muro de separaci贸n entre razas heterog茅neas bastante numerosa y esforzada para poder defender sus fronteras contra los ataques del extranjero y bast谩ndose a s铆 misma, inclinada naturalmente a no preocuparse de las naciones vecinas ni a mezclarse en los asuntos de 茅stas, y todav铆a menos a turbarlas o convertirlas en enemigas suyas.禄
J. G. FICHTE: Discursos a la naci贸n alemana (1807).
(37) MAZZINI: SOBRE LA UNIDAD DE ITALIA (1861)
“La naci贸n no existi贸 nunca, dicen; por lo tanto no puede nunca existir- Pero nosotros -contemplando la cuesti贸n desde la altura de nuestra s铆ntesis organizadora- declaramos: la naci贸n no ha existido hasta ahora; por lo tanto, debe existir en el futuro. Un pueblo destinado a realizar grandes cosas en aras de la Humanidad debe constituirse un d铆a u otro como naci贸n. Y lentamente, de 茅poca en 茅poca, nuestro pueblo viene dirigi茅ndose a ese objetivo. Pero la Historia de nuestro pueblo y de nuestra nacionalidad, que es una y la misma cosa, est谩 todav铆a por escribirse. Me entristece decir que me veo obligado a llevar conmigo a la tumba el deseo incumplido de intentarlo yo mismo seg煤n mi propio plan. Quien la escriba como debe ser escrita, sin soslayar los hechos salientes del progreso italiano bajo una multitud de detalles min煤sculos, y manteniendo a la vista el desarrollo colectivo del elemento italiano de per铆odo en per铆odo, ser谩 recompensado por el hecho de haber sustentado la unidad del pa铆s con la base firme de la Historia y la tradici贸n.
Poco importa que no sea f谩cil determinar ahora cu谩l sea la misi贸n de Italia -altamente religiosa, creo yo- en el mundo. La tradici贸n de dos 茅pocas de iniciaci贸n y la conciencia moral del pueblo italiano dan testimonio por igual de que esa misi贸n existe; y aunque el mundo no indique en qu茅 consiste la misi贸n, el hecho de que existe entre el pueblo el instinto de que una misi贸n nacional debe llevarse a cabo y de que debe desarrollarse una idea colectiva, ser铆a suficiente para probar la necesidad de una patria 煤nica con una forma de organizaci贸n que la encarne y la represente. Esa forma de organizaci贸n es la unidad. El federalismo implica una multiplicidad de objetivos por realizar, y, tarde o temprano, se resuelve en un sistema de aristocracia o de castas. La unidad es la 煤nica seguridad de la igualdad y el desarrollo adecuado de la vida del pueblo.
Por eso Italia ser谩 una. Sus condiciones geogr谩ficas, su lengua y su literatura; las necesidades de defensa y de poder pol铆tico: el deseo de las poblaciones, los instintos democr谩ticos innatos del pueblo, el presentimiento de un progreso al que todas las fuerzas y las facultades del pa铆s deben contribuir; la conciencia de que algo ha comenzado en Europa y de las grandes cosas que tiene todav铆a Italia que cumplir en el mundo, todo se帽ala este objetivo. No hay en el camino obst谩culo que no pueda superarse f谩cilmente, ni que no pueda contestarse y refutarse hist贸rica y filos贸ficamente.禄
GIUSSEPPE MAZZINI: LIFE AND WRITINGS OF JOSEPH MAZZINI, LONDRES, Smith, Eider and Co., 1890, vol I, p谩gs. 226-90.

(38) ESPA脩A ANTE NAPOLE脫N
Don Fernando VII, Rey de Espa帽a y de las Indias, y en su nombre la Suprema Junta
La Francia, o m谩s bien su Emperador Napole贸n I, ha violado con Espa帽a los pactos m谩s sagrados; le ha arrebatado sus monarcas y ha obligado a estos a abdicaciones y renuncias violentas y nulas manifiestamente; se ha hecho con la misma violencia dar el se帽or铆o de Espa帽a, para lo que nadie tiene poder; ha declarado que ha elegido Rey de Espa帽a, atentado el m谩s horrible de que habla la Historia; ha hecho entrar sus ej茅rcitos en Espa帽a, apoder谩ndose de sus fortalezas y capital y esparc铆dolos en ella, y han cometido con los espa帽oles todo g茅nero de asesinatos, de robos y crueldades […]; y para todo esto se ha valido no de la fuerza de las armas, sino del pretexto de nuestra felicidad, ingratitud la m谩s enorme a los servicios que la naci贸n espa帽ola le ha hecho, de la amistad en que est谩bamos, del enga帽o, de la traici贸n, de la perfidia […]. Ha declarado 煤ltimamente que va a trastornar la Monarqu铆a y sus leyes fundamentales y amenaza la ruina de nuestra religi贸n cat贸lica […], y nos ha forzado a que, para el remedio 煤nico de tan graves males, los manifestemos a Europa toda y le declaremos la guerra. Por tanto, en nombre de nuestro Rey Fernando VII, y de toda la naci贸n espa帽ola, declaramos la guerra por tierra y mar al Emperador Napole贸n I y a la Francia mientras est茅 bajo su dominaci贸n y yugo tirano, y mandamos a todos los espa帽oles obren con ellos hostilmente […]; y declaramos que hemos abierto y tenemos franca y libre comunicaci贸n con la Inglaterra, y que con ella hemos contratado y tenemos armisticio y esperamos se concluir谩 con una paz duradera y estable.
Protestamos, adem谩s, que no dejaremos las armas de la mano hasta que el Emperador Napole贸n I restituya a Espa帽a a su Rey y Se帽or Fernando VII y las dem谩s personas reales, y respete los derechos sagrados de la naci贸n que ha violado, y su libertad, integridad e independencia, y para inteligencia y cumplimiento de la naci贸n espa帽ola, mandamos publicar esta solemne declaraci贸n que se imprima y fije y circule a todos los pueblos y provincias de Espa帽a y a las Am茅ricas y se haga notoria a la Europa, al 脕frica y al Asia.
(Declaraci贸n de la Junta Suprema de Sevilla, 6 de junio de 1808.)

(39) EL LIBERALISMO POL脥TICO ESPA脩OL
A) Las Cortes de C谩diz
Los diputados que componen este Congreso, y que representan la naci贸n espa帽ola, se declaran leg铆timamente constituidos en Cortes generales y extraordinarias y que reside en ellas la soberan铆a nacional.
Las Cortes generales y extraordinarias de la naci贸n espa帽ola, congregadas en la real Isla de Le贸n, conformes en todo con la voluntad general, pronunciada del modo m谩s en茅rgico y patente, reconocen, proclaman y juran de nuevo por su 煤nico y leg铆timo rey al se帽or D. Fernando VII de Borb贸n; y declaran nula, de ning煤n valor ni efecto la cesi贸n de la Corona que se dice hecha en favor de Napole贸n, no solo por la violencia que intervino en aquellos actos injustos e ilegales, sino principalmente por faltarles el consentimiento de la naci贸n.
No conviniendo queden reunidos el Poder legislativo, el ejecutivo y el judiciario, declaran las Cortes generales y extraordinarias que se reservan el ejercicio del Poder legislativo en toda su extensi贸n.
El Consejo de Regencia reconocer谩 la soberan铆a nacional de las Cortes, y jurar谩 obediencia a las leyes y decretos que de ellas emanaren, a cuyo fin pasar谩, inmediatamente que se le haga constar este decreto, a la sala de sesi贸n de las Cortes que le esperan para este acto y se hallan en sesi贸n permanente.
Se declara que la f贸rmula del reconocimiento y juramento que ha de hacer el Consejo de Regencia es la siguiente: 驴Reconoc茅is la soberan铆a de la naci贸n representada por los diputados de estas Cortes generales y extraordinarias? 驴Jur谩is obedecer sus decretos, leyes y Constituci贸n que se establezca seg煤n los santos fines para que se han reunido y mandar observarlos y hacerlos ejecutar? 驴Conservar la independencia, libertad e integridad de la naci贸n? 驴La religi贸n cat贸lica, apost贸lica, romana? 驴El gobierno mon谩rquico del reino? 驴Restablecer en el trono a nuestro amado rey D. Fernando VIl de Borb贸n? 驴Y mirar por el bien del estado? Si as铆 lo hiciereis, Dios os ayude; y si no, ser茅is responsables a la naci贸n con arreglo a las leyes.
(Decreto de 24 de septiembre de 1810.)
B) La Constituci贸n espa帽ola de 1812
Las Cortes generales y extraordinarias de la naci贸n espa帽ola, bien convencidas, despu茅s del m谩s detenido examen y de madura deliberaci贸n, de que las antiguas leyes fundamentales de esta Monarqu铆a acompa帽adas de las oportunas providencias y precauciones que aseguren de modo estable y permanente su entero cumplimiento, podr谩n llenar debidamente el grande objeto de promover la gloria, la prosperidad y el bien de la naci贸n, decretan la siguiente Constituci贸n pol铆tica para el buen gobierno y recta administraci贸n del Estado:
Art铆culo I.” La naci贸n espa帽ola es la reuni贸n de todos los espa帽oles de ambos hemisferios.
Art铆culo 2掳 La naci贸n espa帽ola es libre e independiente, no es ni puede ser patrimonio de ninguna familia ni persona.
Art铆culo 3潞 La soberan铆a reside esencialmente en la naci贸n, y por lo mismo pertenece a 茅sta exclusivamente el derecho de establecer leyes fundamentales.
Art铆culo 4掳 La naci贸n est谩 obligada a conservar y proteger con leyes sabias y justas la libertad civil, la propiedad y los dem谩s derechos leg铆timos de todos los individuos que la componen […].
Art铆culo 13掳 El objeto del Gobierno es la felicidad de la naci贸n, puesto que el fin de toda sociedad pol铆tica no es otro que el bienestar de los individuos que la componen.
Art铆culo 14掳 El Gobierno de la naci贸n espa帽ola es una Monarqu铆a moderada y hereditaria.
Art铆culo 15掳 La potestad de hacer las leyes reside en las Cortes con el Rey.
Art铆culo 16掳 La potestad de hacer ejecutar las leyes reside en el Rey.
Art铆culo 17掳 La potestad de aplicar las leyes en las causas civiles y criminales reside en los tribunales establecidos por la ley.
(40) LA RESTAURACI脫N ABSOLUTISTA
La monarqu铆a absoluta es una obra de la raz贸n y de la inteligencia: est谩 subordinada a la ley divina, a la justicia y a las reglas fundamentales del Estado: fue establecida por derecho de conquista o por la sumisi贸n voluntaria de los primeros hombres que eligieron sus reyes. As铆 que el soberano absoluto no tiene facultad de usar sin raz贸n de su autoridad (derecho que no quiso tener el mismo Dios); por esto ha sido necesario que el poder soberano fuese absoluto, para prescribir a los s煤bditos todo lo que mira al inter茅s com煤n, y obligar a la obediencia a los que se niegan a ella. Pero los que declaman contra el poder mon谩rquico, confunden el poder absoluto con el arbitrario; sin reflexionar que no hay Estado (sin exceptuar las mismas rep煤blicas) donde en el constitutivo de la soberan铆a no se halle un poder absoluto.
Los m谩s sabios pol铆ticos han preferido esta monarqu铆a absoluta a todo otro gobierno. El hombre en aqu茅lla no es menos libre que en una rep煤blica; y la tiran铆a a煤n es m谩s temible en 茅sta que en aqu茅lla. Espa帽a, entre otros reinos, se convenci贸 de esta preferencia y de las muchas dificultades del poder limitado, dependiente en ciertos puntos de una potencia superior, o comprimido en otros por parte de los mismos vasallos [鈥.
No pudiendo dejar de cerrar este respetuoso Manifiesto en cuanto permita el 谩mbito de nuestra representaci贸n y nuestros votos particulares con la protesta de que se estime siempre sin valor esa Constituci贸n de C谩diz, y por no aprobada por V. M. ni por las provincias […] porque estimamos las leyes fundamentales que contiene de incalculables y trascendentales perjuicios, que piden la previa celebraci贸n de unas Cortes espa帽olas leg铆timamente congregadas en libertad y con arreglo en todo a las antiguas leyes.
Madrid, 12 de abril de 1814.
(De El Manifiesto de los persas.)

Martes, 23 de julio de 2013
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