Bloque III. Tema 3.2. La debilidad de las democracias. De nuevo hacia la guerra.

TEMA 6. LA DEBILIDAD DE LAS DEMOCRACIAS. DE NUEVO HACIA LA GUERRA

1. LOS PROBLEMAS ECON脫MICOS.
La Primera Guerra Mundial tuvo unos efectos econ贸micos muy profundos que se hicieron sentir durante todo el per铆odo de entreguerras y en especial en la etapa 1919-1929. Esto se uni贸 a los desequilibrios en las relaciones econ贸micas y financieras internacionales debidos al declive de Europa y a la consolidaci贸n de la supremac铆a de Estados Unidos.
1.1. Las consecuencias econ贸micas de la guerra.
La Gran Guerra supuso la desarticulaci贸n de las econom铆as de los pa铆ses combatientes, que hab铆an orientado toda su producci贸n y su actividad econ贸mica al esfuerzo b茅lico. Cuando el conflicto termin贸, las econom铆as, en especial las de los pa铆ses europeos, se enfrentaban a graves problemas.
En primer lugar, la guerra hab铆a supuesto la p茅rdida de millones de vidas humanas en los campos de batalla, la destrucci贸n en los bienes de equipo e infraestructuras y la paralizaci贸n de nuevas inversiones para el mantenimiento y la renovaci贸n del aparato productivo.
Adem谩s, el conflicto tuvo enormes costes financieros. El gasto militar no pudo sostenerse con los ingresos fiscales normales y se recurri贸 a otras fuentes de dinero: las reservas de oro, emitir masivamente deuda p煤blica (en el Reino Unido se multiplic贸 por doce y en Alemania por veintiocho), aumentar el papel moneda en circulaci贸n y pedir cr茅ditos a otros pa铆ses.
Estas medidas tuvieron graves efectos econ贸micos. Por una parte, la excesiva creaci贸n de dinero dio paso a la depreciaci贸n de las monedas y a una r谩pida alza de los precios (inflaci贸n). Por otro lado, los Estados se endeudaron. Al problema de la deuda interna se a帽adi贸 la deuda exterior de los pa铆ses, principalmente con Estados Unidos.
Los tratados de paz tambi茅n tuvieron, a corto y medio plazo, varios efectos negativos. No solo impusieron fuertes indemnizaciones a los pa铆ses vencidos, sino que adem谩s fragmentaron los grandes imperios de Europa central y oriental (alem谩n, austroh煤ngaro y turco), con lo cual se desmantelaron grandes espacios econ贸micos unificados, se rompi贸 la unidad monetaria, surgieron nuevas fronteras aduaneras y se desorganizaron los sistemas de transporte. Alemania, en particular, perdi贸 importantes regiones mineras e industriales (Alsacia, Lorena, la cuenca del Sarre, la alta Silesia) y sobre ella recayeron gran parte de las reparaciones de guerra.
A estas catastr贸ficas consecuencias se a帽adieron, a largo plazo, otros dos problemas que dificultaron a煤n m谩s la articulaci贸n econ贸mica: la falta de entendimiento entre Europa y Estados Unidos sobre la cuesti贸n de las deudas entre los aliados, y el pago de las reparaciones de guerra que deb铆an afrontar los pa铆ses derrotados.
Los aliados no consiguieron llegar a un compromiso para resolver conjuntamente las deudas y las reparaciones alemanas. Mientras los estadounidenses reclamaron la liquidaci贸n de las deudas y se negaron a proporcionar ayuda financiera para la reconstrucci贸n, los aliados europeos, particularmente Francia, exigieron a los vencidos las indemnizaciones por los da帽os causados, a pesar de que sus econom铆as estaban en la ruina.
Ante la falta de acuerdo, y en aplicaci贸n del Tratado de Versalles, la Comisi贸n de Reparaciones fij贸, en 1921, en 132.000 millones de marcos-oro (33.000 millones de d贸lares) las indemnizaciones que Alemania deb铆a pagar en 42 anualidades.
Pero la Primera Guerra Mundial no solo afect贸 a las econom铆as de los pa铆ses combatientes, sino que desarticul贸 el sistema econ贸mico mundial.
Una consecuencia de la guerra fue el desequilibrio comercial entre los pa铆ses no industrializados, exportadores de materias primas, y las naciones industrializadas. Entre 1914 y 1920 hubo una continua alza de los precios de los alimentos y materias primas por el auge de la demanda europea. Pero, a partir de 1921, a medida que se recuperaba la producci贸n en Europa, se redujeron las importaciones (que representaban el 60 % del comercio mundial) mientras aumentaron las exportaciones de los pa铆ses industrializados. Los precios del sector primario cayeron, lo que provoc贸 la crisis econ贸mica de los pa铆ses no industrializados.
Adem谩s, el conflicto desorganiz贸 el sistema monetario internacional, basado en la convertibilidad de las monedas en oro. Aunque en teor铆a se mantuvo el sistema del patr贸n oro, en la pr谩ctica se abandon贸, porque algunos pa铆ses, para hacer frente a los pagos de guerra, emitieron m谩s dinero del que pod铆an respaldar sus menguantes reservas de ese metal. La consecuencia de esto fue que se disloc贸 el comercio internacional, se produjo una anarqu铆a monetaria y se dispar贸 la inflaci贸n.
1.2. El declive de Europa y el auge de Estados Unidos
Tras la Primera Guerra Mundial se quebr贸 el sistema econ贸mico internacional anterior a 1914, que se basaba en la posici贸n de Europa como centro financiero e industrial del mundo. Estados Unidos pas贸 a tener la hegemon铆a en la econom铆a mundial.
En el plano industrial, decay贸 el peso econ贸mico y financiero de Europa, como resultado del excesivo esfuerzo realizado entre 1914y 1918, y Estados Unidos se convirti贸 en la primera potencia industrial del mundo. A finales de la d茅cada de 1920 la producci贸n manufacturera de Estados Unidos lleg贸 a suponer el 42,2 % del total mundial mientras que la de los principales pa铆ses europeos cay贸 al 33,8 %.
Respecto del comercio, Europa fue perdiendo mercados en ultramar. Por su parte, la balanza comercial de Estados Unidos experiment贸 tal super谩vit que le llev贸 a acumular casi la mitad de las reservas de oro mundiales.
Los pr茅stamos que Estados Unidos concedi贸 a Europa durante la guerra cambiaron su posici贸n de pa铆s deudor a pa铆s acreedor.
La supremac铆a de Estados Unidos se manifest贸 en que el d贸lar desplaz贸 a la libra como principal moneda internacional y la bolsa de Nueva York se convirti贸 en el centro financiero mundial, en detrimento de Londres.
Estados Unidos no supo adaptarse bien a la nueva situaci贸n y adopt贸 un comportamiento peligroso en sus pr茅stamos: realiz贸 inversiones de dudosa rentabilidad, especialmente en Alemania, y concedi贸 pr茅stamos a corto plazo que en cualquier momento pod铆an repatriarse.
1.3. El crack de 1929 y la gran depresi贸n
El crecimiento econ贸mico de los a帽os veinte se fren贸 bruscamente en 1929. En octubre de ese a帽o se produjo la quiebra de la bolsa de Nueva York, que provoc贸 el hundimiento de las inversiones y de la actividad econ贸mica en los Estados Unidos. La supremac铆a econ贸mica de este pa铆s hizo que la crisis pronto adquiriera la dimensi贸n de una crisis econ贸mica mundial, que se prolong贸 durante gran parte de la d茅cada de 1930.
El hundimiento de la bolsa de Nueva York, el famoso crack del 29, fue el detonante de la crisis econ贸mica. Pero las causas fueron m谩s profundas y hay que buscarlas en los desequilibrios econ贸micos de los a帽os veinte:
鈥 La crisis de los sectores industriales tradicionales como el textil, el carb贸n, la siderurgia y la construcci贸n naval se fue agudizando en los a帽os anteriores al crack. Lo mismo pas贸 con la agricultura, que sufr铆a una crisis permanente desde 1921.
鈥 Incluso los sectores industriales m谩s favorecidos por la expansi贸n -autom贸vil, electrodom茅sticos- experimentaron ya en 1927 las consecuencias de la disminuci贸n del poder de compra de los salarios y la ca铆da de las rentas. La situaci贸n se agrav贸 porque la compra de estos bienes de consumo era a menudo realizada a cr茅dito, por lo que depend铆a de los ingresos futuros.
鈥 Tambi茅n entr贸 en crisis el sector de la construcci贸n, debido a la situaci贸n del mercado. Esta crisis se inici贸 hacia 1925 en la construcci贸n de viviendas particulares, y en 1928 en la de edificios comerciales.
Ahora bien, a pesar de estos signos amenazadores, entre 1927 y la primavera de 1929 el valor de las acciones de la bolsa de Nueva York sigui贸 subiendo, y ello atrajo a nuevos inversores. Pero la situaci贸n de la bolsa era en realidad muy fr谩gil a causa del desequilibrio entre el estancamiento de la econom铆a real y el desmesurado crecimiento de las acciones, que dio lugar a una colosal burbuja especulativa. No se correspond铆a el valor de los t铆tulos con los beneficios reales de las empresas. Otro motivo era que muchas personas ped铆an cr茅ditos para comprar acciones. Estos dos factores crearon una situaci贸n muy peligrosa, porque, seg煤n el estado real de las empresas, el valor de los t铆tulos en bolsa deber铆a ser muy inferior al que ten铆an.
Las acciones comenzaron a bajar en la primavera de 1929, a causa de la contracci贸n de la producci贸n y del empleo. Adem谩s, los bancos comenzaron a conceder menos pr茅stamos a los agentes de bolsa.
Un primer descenso brusco de las cotizaciones, causado por la retirada de inversores, sembr贸 el p谩nico entre aquellos que hab铆an comprado las acciones a cr茅dito, que intentaron deshacerse de ellas cuanto antes para evitar perder m谩s dinero y poder pagar sus deudas. Repentinamente, el 24 de octubre, conocido como el 芦jueves negro禄 13 millones de acciones se ofrecieron a la venta con una demanda casi nula.
El p谩nico se extendi贸 y el 29 del mismo mes se pusieron a la venta otros 16 millones y medio de acciones. El mercado se colaps贸 y el hundimiento de los valores burs谩tiles continu贸 hasta 1933.
La gran depresi贸n
El hundimiento de la bolsa provoc贸 una reacci贸n en cadena que colaps贸 la econom铆a estadounidense y dio lugar a una larga crisis conocida como la gran depresi贸n. Las caracter铆sticas de esta crisis fueron las siguientes:
鈥 El hundimiento burs谩til provoc贸 la destrucci贸n del ahorro (millones de grandes y peque帽os inversionistas se arruinaron) y la dr谩stica reducci贸n del cr茅dito, del consumo y de la inversi贸n. Sus consecuencias se traspasaron de inmediato de la bolsa a la econom铆a real.
鈥 Los bancos se hundieron porque las personas retiraban sus ahorros y porque muchos pr茅stamos quedaron sin devolver. Alrededor de 9.000 bancos quebraron y se esfumaron los ahorros de millones de ciudadanos.
鈥 El cese de la demanda y de las inversiones tuvo por consecuencia la crisis industrial y unas enormes tasas de paro. La ca铆da brusca del consumo privado aceler贸 el descenso de los precios y de los beneficios y aumentaron los stocks. En 1929 la producci贸n industrial de Estados Unidos se redujo en un 50 % y la quiebra afect贸 a cerca de 23.000 empresas. El n煤mero de parados alcanz贸 en 1932 los 12 millones de personas (un 25 % de la poblaci贸n activa).
鈥 El pa铆s m谩s rico del mundo no dispon铆a de un sistema de ayuda a los parados, que cayeron en la miseria. Millones de sus ciudadanos quedaron sin hogar y sufrieron dificultades para subsistir, desnutrici贸n, vagabundeo y hacinamiento en chabolas.
鈥 La crisis agraria se acentu贸 por el hundimiento de los precios y de la capacidad adquisitiva de los campesinos (que descendi贸 un 70%). La miseria en el mundo rural (los agricultores representaban el 25% de la poblaci贸n) fue a煤n mayor que en las ciudades. Se multiplicaron las expropiaciones de granjas por las deudas contra铆das, y mill贸n y medio de personas tuvieron que abandonar forzosamente sus hogares en busca de trabajo en otros lugares.
1.4. Las pol铆ticas econ贸micas frente a la depresi贸n.
La gran depresi贸n conmovi贸 todo el sistema de tal modo que constituy贸 un cambio en el modelo econ贸mico mundial y supuso el final del sistema capitalista liberal del siglo XIX, que fue sustituido por un nuevo modelo caracterizado por una mayor intervenci贸n estatal en la econom铆a.
Las primeras medidas ante la crisis tuvieron en com煤n dos tipos de respuestas tradicionales: las pol铆ticas deflacionistas y el proteccionismo.
鈥 Las pol铆ticas deflacionistas. Los gobiernos tendieron a aplicar la receta cl谩sica del liberalismo econ贸mico: la deflaci贸n, es decir, fomentar la bajada de precios para reactivar el consumo. Para ello, buscaron el equilibrio presupuestario mediante la reducci贸n de los gastos p煤blicos y la disminuci贸n del cr茅dito y del volumen de la moneda en circulaci贸n. A la vez, para recuperar la rentabilidad de las empresas redujeron los salarios. Pero esta pol铆tica fracas贸 completamente y se acentu贸 la crisis.
鈥 Los proteccionismos econ贸micos. Para proteger sus industrias y su agricultura, los gobiernos optaron por poner barreras a las importaciones. Lo hicieron aunque sab铆an que era negativo para el comercio internacional y que acabar铆a perjudicando a sus propias econom铆as.
La b煤squeda de una salida colectiva a la crisis propici贸 la Conferencia Econ贸mica Mundial de Londres (1933), en la que se propuso la vuelta al patr贸n oro y la reducci贸n de los aranceles. Sin embargo, esta reuni贸n termin贸 sin acuerdo y cada pa铆s hizo frente a la crisis en solitario.
El colapso del sistema gener贸 un debate en torno a la revisi贸n del liberalismo econ贸mico. Fue el economista brit谩nico Keynes quien propuso una mayor intervenci贸n del Estado en la econom铆a.
La mayor铆a de los pa铆ses -tanto los democr谩ticos como los autoritarios ante el fracaso de las medidas deflacionistas, respondieron con medidas improvisadas de intervenci贸n del Estado en la econom铆a para relanzar la actividad y reducir el paro, como financiar obras p煤blicas y planes de empleo y subvencionar a las empresas agr铆colas e industriales para restablecer su rentabilidad. Adem谩s, continuaron fomentando el proteccionismo.
Una vez que los Estados comprobaron que las pol铆ticas deflacionistas no resolv铆an la crisis, optaron por poner en pr谩ctica nuevos remedios, que tuvieron diferentes caracter铆sticas nacionales.
El Reino Unido: aumento del proteccionismo
El gobierno brit谩nico intent贸 reanimar la econom铆a reduciendo la tasa de inter茅s, devaluando la libra esterlina y reforzando el proteccionismo por medio de aranceles a las importaciones. Adem谩s logr贸 establecer con sus colonias acuerdos comerciales (Conferencia de Ottawa de 1932) de 芦preferencia imperial禄 para favorecer las exportaciones brit谩nicas.
Esta pol铆tica redujo el paro y aument贸 la producci贸n de las nuevas industrias (equipos el茅ctricos, autom贸viles, qu铆micas). En 1935, el Reino Unido alcanz贸 los niveles de producci贸n anteriores a la crisis.
Francia: las pol铆ticas sociales del Frente Popular
En Francia, el gobierno del Frente Popular (formado por socialistas, comunistas y republicanos radicales) intent贸 reactivar la econom铆a a trav茅s de un incremento del poder adquisitivo de los trabajadores, de un programa de obras p煤blicas y del aumento de los impuestos. Para ello el gobierno propici贸 los acuerdos de Matignon (1936) entre la patronal y los sindicatos, que pusieron fin a la conflictividad obrera. Se subieron los sueldos una media del 12 %, se redujo la jornada laboral semanal a 40 horas y se concedieron 3 semanas de vacaciones pagadas.Estas medidas fueron un fracaso. En 1939, la sociedad francesa estaba fuertemente enfrentada por las tensiones sociales y la debilidad econ贸mica.
Alemania: la autarqu铆a y el programa de rearme.
En Alemania, con el ascenso al poder de Hitler, se impuso el control estatal sobre la econom铆a. El objetivo nazi era alcanzar la autarqu铆a econ贸mica mediante grandes inversiones estatales que permitiesen una total autosuficiencia en el sector primario y en el industrial. Las inversiones p煤blicas se dirigieron en gran parte a la industria militar y las obras p煤blicas,
El paro cay贸 dr谩sticamente: el servicio militar obligatorio redujo el n煤mero de parados y el fomento de las obras p煤blicas y la fabricaci贸n de armamentos proporcionaron numerosos empleos. Sin embargo, esta pol铆tica solo pod铆a sostenerse con el objetivo de una futura guerra.

2. EL NEW DEAL NORTEAMERICANO.

2.1.- La soluci贸n keynesiana.
Ante la envergadura de la crisis algunos pol铆ticos y economistas piensan que el capitalismo debe adaptarse a soluciones nuevas. En este sector se sit煤a el economista brit谩nico John Maynard Keynes (1883-1946) que defend铆a una alternativa renovadora del liberalismo econ贸mico y que sistematizar谩 en su obra 鈥淭eor铆a general sobre el empleo, el inter茅s y el dinero鈥 en la que analiza las causas de la Gran Depresi贸n.
Seg煤n 茅l la crisis la hab铆a provocado del hundimiento de la demanda y era precisa una activa intervenci贸n del Estado para restablecer el equilibrio entre la oferta y el consumo. Para ello el Estado deb铆a estimular la inversi贸n y el empleo recurriendo al d茅ficit presupuestario controlado para financiar grandes obras p煤blicas e impulsar el consumo, elevando el poder adquisitivo de la poblaci贸n mediante una pol铆tica fiscal que redistribuyese las rentas y que a la vez reequilibrase el d茅ficit.
Estas ideas keynesianas de un capitalismo reformado, basado en la intervenci贸n del estado en la econom铆a inspiraron en parte las pol铆ticas econ贸micas de los pa铆ses democr谩ticos, como es el caso de los Estados Unidos. En efecto, en casi todos los pa铆ses, los gobiernos se vieron forzados a intervenir para relanzar la econom铆a y reabsorber el elevado n煤mero de parados mediante:
a) Una pol铆tica de elevadas inversiones estatales en obras p煤blicas.
b) Una intervenci贸n en casi todos los sectores de la econom铆a: subvenciones a las empresas m谩s din谩micas, reglamentaci贸n de los precios, de los salarios y de la jornada laboral.

2.2.- El New Deal.
En Estados Unidos, tras el fracaso de la administraci贸n republicana fiel a las ideas del liberalismo econ贸mico, el presidente dem贸crata Franklin Delano Roosevelt (elegido en 1932) anuncia el nuevo compromiso (New Deal) de su administraci贸n de adoptar en los cien primeros d铆as de gobierno medidas para reactivar la econom铆a y reintegrar a la sociedad americana los millones de v铆ctimas de la depresi贸n mediante una serie de medidas de intervenci贸n estatal tanto en materia econ贸mica como social. En 1933 la tasa de desempleo alcanzaba el 32% de la poblaci贸n activa, es decir, unos 13 millones de parados.
El New Deal tiene dos etapas: a) Los 100 primeros d铆as del New Deal y b) El Segundo New Deal. La diferencia entre una y otra etapa es que la primera se dirige a adoptar medidas de car谩cter econ贸mico y a la segunda se le une una iniciativa de mejoras sociales.

a) Los 100 primeros d铆as del New Deal Norteamericano:
En esta etapa las medidas que adoptaron no trataron en ning煤n momento de conseguir que el estado asumiera la direcci贸n absoluta de la econom铆a sino a lo que se dirigieron estas primeras medidas fue a regular ciertos aspectos de la producci贸n que permitieran a la iniciativa privada por si sola reactivar la econom铆a.
Las medidas que adopta fueron:
1) Planificaci贸n Regional. La primera medida de la planificaci贸n regional va a tratar de organizar, de coordinar todos los recursos naturales y sociales de una determinada regi贸n con el fin de relanzar la econom铆a en dicho 谩mbito territorial. El ejemplo mas claro lo encontramos en el valle del Tennessee donde nos encontramos con una regi贸n con un importante potencial hidrol贸gico de tal forma que esa planificaci贸n se dirigi贸 y tuvo como objetivo coordinar, organizar el aprovechamiento del agua de forma que fuese utilizada por la industria regional. Esta pol铆tica de grandes obras p煤blicas estaba destinada a relanzar la inversi贸n y reabsorber a los parados. La modernizaci贸n del Valle del Tennessee dio empleo a m谩s de cuatro millones de parados.
2) Afectar谩 al 谩mbito de la agricultura. Estas se dirigieron a solventar uno de los principales problemas que sufr铆a el campo que no era otro que el problema de la superproducci贸n y la consecuente ca铆da de los precios. En consecuencia el New Deal en materia agr铆cola tuvo como objetivo el controlar la producci贸n para incrementar el precio de los productos agr铆colas. Esto lo hizo adoptando estas medidas:
-Reducci贸n del terreno cultivable de determinados productos con superproducci贸n.
-Subvenciones directas por parte del estado a los agricultores que ve铆an limitadas sus producciones. Aqu铆 esta el nacimiento de la practica de subvenciones directa o indirectamente a la agricultura para controlar la producci贸n.
3) Pol铆tica industrial basada en la colaboraci贸n de la administraci贸n federal con la industria privada para favorecer la inversi贸n y la demanda. A tal fin se suspenden las leyes antitrust para favorecer el aumento de los precios, de la inversi贸n y acordar c贸digos de competencia leal. A cambio, en su vertiente social, deb铆a reducirse la jornada laboral (35 horas semanales), y establecer un salario m铆nimo, todo ello mediante convenios entre representantes de los obreros y de los empresarios .para sostener el nivel adquisitivo de los trabajadores.
En 1934 los resultados de todas estas medidas eran modestos: el paro a煤n ascend铆a a 11 millones, aunque la actividad econ贸mica se recuperaba.

b) El segundo New Deal.
Se inicia fundamentalmente a partir de 1935 y se caracteriza porque en esta segunda fase las medidas aprobadas por el gobierno norteamericano van a tener un contenido m谩s social que econ贸mico.
La medida fundamental fue el establecimiento de un sistema de pensiones en casos de vejez y desempleo. Lo hizo con la necesidad de aportaciones por parte de los empresarios y los trabajadores y esto va a ser suministrada por el estado.
El segundo aspecto fundamental va a ser la creaci贸n de un organismo p煤blico encargado de resolver los conflictos laborales y controlar y reprimir las pr谩cticas laborales injustas.
En conclusi贸n el New Deal supuso la quiebra o abandono por parte del gobierno norteamericano de la doctrina del liberalismo econ贸mico. Puso de manifiesto la necesidad de que el estado interviniese en la econom铆a articulando las medidas necesarias para incentivar la iniciativa privada pero, sin llegar en ning煤n momento a sustituirla.
3.- LA CRISIS DE LOS REG脥MENES LIBERALES Y LOS FASCISMOS
3.1. El per铆odo de entreguerras.
El per铆odo de entreguerras fue la 茅poca en la que viejas y nuevas dictaduras (fascismo, nazismo y estalinismo) se impusieron sobre d茅biles y, en su mayor铆a, recientes reg铆menes democr谩ticos pero tambi茅n lo fue de emprendedores sistemas democr谩ticos.
La democracia no s贸lo se mantuvo en pa铆ses de larga tradici贸n liberal como Gran Breta帽a, Estados Unidos y Francia sino que mostr贸 arraigo y solidez en los pa铆ses del Norte de Europa (Holanda y B茅lgica) y en los escandinavos (Suecia, Noruega, Finlandia y Dinamarca). A pesar de las dificultades pol铆ticas y econ贸micas, en especial en los a帽os treinta, los sistemas democr谩ticos de los pa铆ses citados se consolidaron con la implantaci贸n del sufragio universal, incluidas las mujeres, y la integraci贸n del sindicalismo y del socialismo reformista en las instituciones democr谩ticas.
Se ha afirmado que la crisis de las democracias tuvo su origen en la conjunci贸n de una doble amenaza: los ataques del fascismo y del comunismo, ambos declarados enemigos de la democracia liberal, y las dificultades econ贸micas producidas por la grave depresi贸n de los a帽os treinta. Aunque existe una relaci贸n entre la crisis econ贸mica y la crisis pol铆tica, sus efectos en modo alguno fueron an谩logos en todos los pa铆ses, ni tampoco se puede establecer un paralelismo cronol贸gico entre la intensidad de la crisis y el avance de las dictaduras.
Gran Breta帽a evidenci贸 la estabilidad de sus instituciones parlamentarias y la escasa influencia de los movimientos y organizaciones antidemocr谩ticas. As铆, el fascismo brit谩nico representado por la British Uni贸n of Fascist de Oswald Mosley, apenas tuvo eco al igual que el Partido Comunista. En medio de la depresi贸n de los a帽os treinta, la pol铆tica brit谩nica estuvo regida por gobiernos de uni贸n nacional, formados por las tres fuerzas pol铆ticas principales: conservadores, liberales y laboristas.
La Tercera Rep煤blica francesa tambi茅n dio muestras de su solidez superando diversas situaciones cr铆ticas, especialmente en los a帽os treinta. Aunque la crisis econ贸mica fue tard铆a y sus efectos sociales m谩s atenuados que en otros grandes pa铆ses, el empeoramiento de las condiciones de vida de muchos franceses acrecent贸 los antagonismos sociales y el desprestigio y crisis de las instituciones republicanas, lo cual explica el desarrollo de las llamadas ligas fascistas (Cruces de Fuego, Acci贸n Francesa) nutridas de un discurso nacionalista, populista y antiparlamentario, pero que tuvieron un escaso apoyo popular.
Estados Unidos vivi贸 una d茅cada de prosperidad, de conformismo y conservadurismo social y pol铆tico bajo el predominio del Partido Republicano hasta la crisis de los a帽os treinta. Ello facilit贸 que en las elecciones de 1932, cuando el paro ascend铆a a 12 millones, accediese al poder el dem贸crata Roosevelt. Su pol铆tica de reformas econ贸micas y sociales conocida como el New Deal, a pesar de la oposici贸n suscitada por los medios m谩s conservadores -republicanos, la mayor parte de la prensa y de los c铆rculos empresariales y del propio Tribunal Supremo- y la fuerte presi贸n de organizaciones sindicales, se tradujo en una notable mejor铆a de la condiciones de vida de los sectores sociales m谩s desfavorecidos y afectados por la crisis econ贸mica. En su conjunto, en la era de Roosevelt, en Estados Unidos se gener贸 un ambiente de libertades democr谩ticas.
Los pa铆ses escandinavos donde la crisis tuvo unos efectos incluso m谩s catastr贸ficos que en Alemania (en Dinamarca y Noruega el paro super贸 el 30% de la poblaci贸n activa) son un ejemplo del peso de los factores pol铆ticos. Aqu铆 la crisis econ贸mica no logr贸 quebrar, como en Alemania, las instituciones democr谩ticas. El gran protagonista pol铆tico de los a帽os treinta en estos pa铆ses fue el socialismo democr谩tico y reformista (la socialdemocracia) que emprendi贸 un programa de reformas sociales y econ贸micas, t铆picamente keynesiano, que elev贸 las rentas m谩s bajas, sentando los precedentes del llamado Estado de bienestar.
Por el contrario, en Italia en los a帽os veinte y en Alemania en los a帽os treinta, el sistema liberal y democr谩tico sucumbe ante el nacionalismo exaltado, la violencia de las crisis de la posguerra, la extensi贸n de las doctrinas totalitarias que preconizan el partido 煤nico y rechazan tanto la democracia como el comunismo, y triunfan los reg铆menes fascistas. En el resto de la Europa centro-oriental y mediterr谩nea, cuyas instituciones democr谩ticas eran recientes, carentes de una burgues铆a equivalente a los anteriores y con un predominio de grandes terratenientes y de un campesinado analfabeto, fracasaron sus instituciones democr谩tico-parlamentarias y acabaron por imponerse dictaduras conservadoras o militares con alg煤n signo fascistizante.Por lo tanto, todas las democracias sufrieron los embates de la crisis con su secuela de descontentos por los efectos de la depresi贸n, pero fueron las democracias las que, en buena parte, hicieron frente a la crisis y acabaron imponi茅ndose a la larga a las dictaduras surgidas en la d茅cada de los treinta.
3.2. Los Frentes Populares: Francia y Espa帽a.
Los frentes populares son movimientos pol铆ticos compuestos en su mayor铆a por organizaciones pol铆ticas y sociales de izquierdas.
Las causas de su nacimiento obedecen al avance y consolidaci贸n del movimiento fascista en Europa. Surgen como respuesta de los movimientos de izquierda ante el avance de la derecha.
Para que se produzca este frente com煤n es necesario que se produzca un cambio ideol贸gico en los partidos comunistas ya que ten铆an que abandonar sus bases y principios pol铆ticos y acercarse a la social democracia, interviniendo en la vida pol铆tica.
Las primeras manifestaciones triunfantes en Europa del frente popular son Francia y Espa帽a.
Francia.
El 14 de julio de 1935 ante la amenaza que representaba el ascenso del fascismo en Alemania y ante el temor que tras el triunfo de Hitler el movimiento fascista cruzara las fronteras y se asentara en Francia, se cre贸 el frente popular franc茅s. Este grupo de izquierdas estar谩 formado tanto por partidos pol铆ticos como organizaciones sociales. Es decir, van a estar comunistas, republicanos y socialistas. Estar谩n partidos de izquierdas de ideolog铆a dispar como organizaciones sociales (sindicatos tales como la confederaci贸n general del trabajo francesa o incluso movimientos pacifistas como la liga de los derechos del hombre).
El frente popular llegar谩 al gobierno con el triunfo en las elecciones de 1936 y esta uni贸n de las fuerzas de izquierdas quebrar谩 al rehusar los comunistas formar parte de 茅l. En consecuencia les corresponder谩 a los socialistas la tarea de gobierno del frente popular ya resquebrajado, inicia una serie de mejoras, de transformaciones de car谩cter econ贸mico-social pero siempre respetando la legalidad vigente, utilizando los mecanismos del r茅gimen jur铆dico existente.
Las medidas que va a introducir van a ser la imposici贸n de la semana laboral de 40 horas, vacaciones anuales pagadas, subsidio de desempleo as铆 como la posibilidad de elaborar convenios colectivos.
En definitiva lo que consigue hacer el frente popular franc茅s es llevar a la pr谩ctica principios b谩sicos del estado social. Es decir, consigue aplicar y hacer realidad los derechos b谩sicos del estado social que la Constituci贸n de Weimar 煤nicamente pudo enunciar.
Espa帽a.
Nace en enero de 1936 como consecuencia de la uni贸n de las formaciones pol铆ticas y sociales de izquierdas ante el avance de la ultraderecha o el fascismo. Las peculiaridades de este proceso de formaci贸n del frente popular espa帽ol en relaci贸n con el franc茅s son dos:
– En la elaboraci贸n del pacto del programa pol铆tico del frente popular no intervienen directamente todas las fuerzas pol铆ticas de izquierdas. La elaboraci贸n directa se atribuye al partido republicano y al partido socialista, 煤nicos negociadores b谩sicos al negarse los republicanos a negociar directamente con el partido comunista. De tal forma que para englobar en dicho pacto a todos los partidos de izquierda, fue necesario que el partido socialista negociara en su nombre y en representaci贸n de las restantes formaciones pol铆ticas de izquierdas (comunistas).
– Distinta valoraci贸n del pacto. Es decir, no todas las fuerzas de izquierdas ten铆an la misma concepci贸n sobre el pacto o el programa pol铆tico del frente popular. Para los socialistas el pacto del frente popular no era m谩s que una mera alianza electoral con los republicanos sin m谩s expectativas de vigencia que el concurrir conjuntamente a las elecciones. Para los comunistas el programa pol铆tico del frente popular no deb铆a agotarse tras las elecciones sino que se elaboraba con el objetivo de llevarlo a la pr谩ctica.
Las caracter铆sticas del programa pol铆tico del frente popular espa帽ol son:
– La Intervenci贸n del Estado en el Sector Agr铆cola e Industrial. Con esto el gobierno que ganara las elecciones abandonaba los postulados del liberalismo econ贸mico y defend铆a la intervenci贸n del estado en la econom铆a. Intervencionismo estatal que este pacto no solo se limita a enumerar a proclamar y desciende a concretar que se entiende por intervenci贸n del estado en la econom铆a. Explica que el estado tiene que regular y fomentar la actividad.
– En la agricultura: 1) Medidas de auxilio al cultivador (rebaja de impuestos, disminuci贸n de rentas abusivas…), 2) Mejorar la producci贸n (organizando ense帽anzas agr铆colas e introduciendo avances t茅cnicos en la producci贸n), 3) Reforma la propiedad de la tierra que no tiene que llevar a la expropiaci贸n de dicha tierra esto es para rehusar el sistema arrendatario de la tierra.
– En la industria interviene el estado promulgando una normativa dirigida a proteger a la industria nacional regulando la materia arancelaria y articulando un sistema de exenciones o beneficios fiscales. Tambi茅n se concreta en la promoci贸n de la industria creando institutos de investigaci贸n econ贸mica y t茅cnica. Y en la creaci贸n de un plan de obras p煤blicas.
En conclusi贸n ninguna de estas medidas se dirigen a sustituir la iniciativa privada. Todas ellas tratan de crear las medidas necesarias para ayudar a esa iniciativa privada a impulsar la econom铆a sin llegar en ning煤n momento a sustituirla.
– Pol铆tica Social. Consiste en la aprobaci贸n de una serie de medidas dirigidas a proteger e incentivar a los grupos sociales m谩s desfavorecidos. En este sentido el frente popular defiende el establecimiento de sistemas de previsi贸n social que garanticen la asistencia a los trabajadores en los supuestos de desempleo, vejez, muerte o incapacidad temporal.

3.2. El fascismo italiano.
La incapacidad de los gobiernos democr谩ticos para solucionar los problemas econ贸micos y sociales provoc贸 el desencanto de la poblaci贸n y su desconfianza en el sistema. En Europa, gran parte de los obreros, inspirados en el modelo sovi茅tico, adoptaron posturas revolucionarias, mientras que otra parte importante de la sociedad, principalmente las clases medias, defendi贸 la llegada de gobiernos fuertes ultranacionalistas y anticomunistas. Los mejores ejemplos fueron la Italia fascista y la Alemania nazi.
Italia entr贸 en la Primera Guerra Mundial sin el consentimiento parlamentario, oponi茅ndose a una opini贸n p煤blica no intervencionista. La guerra supuso la p茅rdida de unos 600.000 hombres y una fuerte deuda, as铆 como la crisis econ贸mica y una situaci贸n grave de desempleo. Para los italianos, los acuerdos de paz no compensaron estas p茅rdidas. Los aliados hab铆an prometido a Italia los territorios de Dalmacia, Fiume y el Trentino, y finalmente s贸lo le fue otorgado este 煤ltimo.
Los partidos pol铆ticos tradicionales no supieron hacer frente a esta delicada situaci贸n y gran parte de la poblaci贸n comenz贸 a inclinarse por dos nuevos partidos extremistas: el Partido Comunista, una escisi贸n del Partido Socialista, apoyado fundamentalmente por campesinos y obreros industriales, y el Partido Nacional Fascista, fundado por su l铆der, Benito Mussolini, en 1921 y apoyado por las clases acomodadas y por los sectores m谩s nacionalistas, que deseaban frenar el avance del comunismo.
Ante el fracaso del partido fascista en las elecciones de 1919 y de 1921, Mussolini decidi贸 utilizar la fuerza para acceder al poder. Organiz贸 una masiva concentraci贸n con sus grupos paramilitares, conocidos como 芦camisas negras禄, en varias poblaciones del centro de Italia, desde donde convergieron en Roma los d铆as 27 y 28 de octubre de 1922, Tras ocupar los edificios p煤blicos, presentaron un ultim谩tum al gobierno. La Marcha sobre Roma triunf贸, y el rey V铆ctor Manuel III ofreci贸 a Mussolini la formaci贸n de un nuevo gobierno.
Poco a poco, Mussolini y su partido se fueron haciendo con el control de todos los resortes del Estado. Acabaron con el r茅gimen parlamentario, disolvieron los partidos pol铆ticos y los sindicatos, controlaron los medios de comunicaci贸n, la educaci贸n y la cultura, y suprimieron todas las libertades individuales. La econom铆a era estrechamente vigilada por el Estado, que protegi贸 a la empresa privada en muchos sectores.
3.3. El nazismo alem谩n
Antecedentes: la Rep煤blica de Weimar
Tras la derrota en la Primera Guerra Mundial, el emperador alem谩n Guillermo II abdic贸. En 1919, la Asamblea Nacional Constituyente, reunida en la ciudad de Weimar, redact贸 una constituci贸n republicana. Se iniciaba as铆 el per铆odo conocido como la Rep煤blica de Weimar, cuya vida finaliz贸 con la llegada del partido nazi al poder, en 1933.
Esta constituci贸n, una de las m谩s avanzadas de su 茅poca, fue aprobada con el respaldo de los partidos socialdem贸crata, liberal y centro cat贸lico. Sin embargo, fue rechazada por la extrema derecha y la extrema izquierda.
La Rep煤blica de Weimar fue una 茅poca turbulenta. Alemania se sent铆a humillada por el Tratado de Versalles y agobiada por los problemas econ贸micos (elevada inflaci贸n y deuda), sociales (alta tasa de desempleo) y pol铆ticos (asentar la democracia ante los continuos estallidos revolucionarios y golpes de Estado, como el de Adolf Hitler en 1923).
La d茅cada de 1930 se inici贸 con una nueva crisis, esta vez provocada por la Gran Depresi贸n. El desorden econ贸mico fue aprovechado por los partidos extremistas: el Partido Comunista Alem谩n, apoyado principalmente por los obreros industriales, y el Partido Nacionalsocialista Alem谩n del Trabajo (NSDAP), conocido como partido nazi y respaldado por un porcentaje creciente de la poblaci贸n, sobre todo de las clases medias urbanas y el campesinado. Su l铆der, Adolf Hitler, les promet铆a reprimir el comunismo y recuperar su antiguo bienestar y orgullo nacional.
El ascenso del nazismo al poder
Los comicios de 1930 convirtieron al partido nazi en la segunda fuerza pol铆tica del pa铆s, cuya popularidad aumentaba a medida que la situaci贸n econ贸mica se agudizaba. Si en 1919 s贸lo un 15 % de los alemanes se opon铆a a la Constituci贸n de Weimar, en 1932 este porcentaje alcanzaba el 44 %.
En 1933, el presidente Hindenburg presionado por los conservadores, ofreci贸 el cargo de canciller (primer ministro) a Hitler. Desde el gobierno, los nazis pronto controlaron el Parlamento y, poco despu茅s, establecieron un r茅gimen dictatorial. Nac铆a as铆 un nuevo Estado alem谩n, bautizado como III Reich.
La Alemania de Hitler
Pocos d铆as despu茅s de su ascenso al poder, el incendio del Reichstag (c谩mara baja del Parlamento), del que acus贸 a los comunistas, sirvi贸 de excusa a Hitler para disolver los partidos y sindicatos, excepto el partido nazi. Esto le conced铆a un poder absoluto.
Con ese mismo objetivo, estableci贸 un gobierno de terror. Hitler acab贸 de forma violenta con sus oponentes pol铆ticos, o sospechosos de serlo. En la 芦noche de los cuchillos largos禄 asesin贸 a sus rivales dentro del partido nazi. Pero las principales v铆ctimas pol铆ticas fueron los militantes comunistas. Dos cuerpos, las SS (芦escuadras de protecci贸n禄) y la Gestapo (polic铆a), llevaron a cabo esta implacable pol铆tica de coacci贸n y asesinato.
Otro de los aspectos m谩s dram谩ticos del mandato nazi fue la pol铆tica de limpieza 茅tnica. Hitler estaba obsesionado con lograr la supremac铆a total de la raza aria alemana, que deb铆a mantenerse pura y sin mestizajes. Adem谩s, plane贸 la eliminaci贸n de ciertos grupos sociales. Los jud铆os fueron las principales v铆ctimas de esta barbarie. La brutal persecuci贸n contra los jud铆os, que empez贸 con la discriminaci贸n legal y la confiscaci贸n de bienes, deriv贸 hacia su exterminio sistem谩tico en los campos de concentraci贸n. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, en 1945, se calcula que dos de cada tres jud铆os hab铆an sido asesinados, es decir, unos 6.000.000. Tambi茅n sufrieron la pol铆tica de exterminio los gitanos, los homosexuales y las personas con minusval铆as ps铆quicas o f铆sicas.
Los gobiernos nazis impulsaron la econom铆a mediante un amplio programa de obras p煤blicas y una pol铆tica de rearme, que fomentaron el desarrollo industrial y provocaron un notable descenso del paro.
La expansi贸n territorial
El partido nazi defend铆a el pangermanismo, doctrina que proclama la uni贸n de todos los pueblos de origen germ谩nico en un solo pa铆s. A ello se sumaba la teor铆a del espacio vital, que se帽alaba la necesidad de disponer de un territorio suficientemente amplio para satisfacer las necesidades de la poblaci贸n alemana. Este espacio vital se conseguir铆a en los territorios del este: en Polonia y en la Uni贸n Sovi茅tica. Tambi茅n rechaz贸 abiertamente las cl谩usulas del Tratado de Versalles. En contra de lo que dispon铆a el Tratado, Hitler orden贸 que el ej茅rcito alem谩n volviera a ocupar la zona del Rhin e inici贸 una intensa pol铆tica armamentista.
Hitler abandon贸 la Sociedad de Naciones y se ali贸 con la Italia fascista por medio del Eje Berl铆n-Roma en 1936, un pacto que ser铆a reforzado un a帽o despu茅s con la firma del Pacto Antikomintern, entre Jap贸n y Alemania.
En 1938 se anexion贸 Austria y la regi贸n de los Sudetes (Checoslovaquia), con el pretexto de que la mayor铆a de la poblaci贸n era de origen germ谩nico y hablaba alem谩n. Los pa铆ses democr谩ticos europeos, Francia y Reino Unido, consintieron estos hechos, creyendo que Hitler no se atrever铆a a continuar su expansi贸n. Esta pol铆tica de apaciguamiento fue interpretada por Alemania como una carta blanca a su expansi贸n. Poco despu茅s, las tropas alemanas ocuparon toda Checoslovaquia.
Sin embargo, cuando el 1 de septiembre en 1939 Hitler invadi贸 Polonia, la respuesta de Reino Unido y Francia no se hizo esperar. En el transcurso de los dos d铆as siguientes, estos pa铆ses declararon la guerra a Alemania. Se iniciaba as铆 la Segunda Guerra Mundial.
4. LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL
4.1. Causas de la Guerra
Los a帽os treinta fueron un per铆odo de inestabilidad en las relaciones internacionales. Dos fueron los factores decisivos en los or铆genes de la Segunda Guerra Mundial: el expansionismo de las dictaduras fascistas y la crisis econ贸mica de los a帽os treinta. Frente al expansionismo de Alemania, Italia y Jap贸n, las democracias occidentales practicaron una pol铆tica de apaciguamiento que, a la larga, resultar铆a fatal.
La crisis econ贸mica de los a帽os treinta cre贸 un clima favorable a la exacerbaci贸n de los nacionalismos y al apogeo de las soluciones totalitarias. Una serie de hechos pusieron fin al breve per铆odo de cooperaci贸n internacional inaugurado con los Pactos de Locarno (1925) y Briand-Kellog (1928).
Con la llegada de Hitler al poder en Alemania en 1933 pronto se manifest贸 la fragilidad de la Sociedad de Naciones (SDN) como garante de la paz. La Conferencia de Desarme de 1932-1933, reunida en Ginebra, fue el gran objetivo de la diplomacia europea. En esta conferencia se reconoci贸 a Alemania el principio de igualdad de derechos, pero a pesar de eso no hubo entendimiento con Hitler y Alemania abandon贸 la Sociedad de Naciones. El fracaso del di谩logo confirm贸 la voluntad de Hitler de no someter a ning煤n arbitraje la cuesti贸n del rearme alem谩n.
A partir de ah铆, Hitler fue conculcando las limitaciones impuestas Alemania por el tratado de Versalles. El dictador alem谩n proyecta dominar toda Europa. Primero hab铆a que crear un gran Estado nacional-socialista de base racial (Gran Reich) m谩s all谩 de las fronteras fijadas en Versalles. A continuaci贸n se le dotar铆a de un 芦espacio vital禄 a trav茅s del expansionismo y la guerra.
El primer paso fue el intento de anexionar Austria en 1934, anexi贸n que estaba expresamente prohibida por los tratados de Versalles. La anexi贸n se abort贸, sobre todo, por la r谩pida intervenci贸n de Mussolini, que no deseaba ver a Austria bajo el dominio alem谩n.
En 1935 Hitler se anexion贸 el Sarre tras la celebraci贸n de un plebiscito en el que la poblaci贸n se manifest贸 partidaria de su incorporaci贸n a Alemania. Inmediatamente despu茅s, el gobierno nazi anunci贸 su prop贸sito de restablecer el servicio militar obligatorio, de constituir un ej茅rcito 36 divisiones y crear una fuerza a茅rea, la Luftwaffe.
Francia, el pa铆s m谩s amenazado por estas iniciativas de Hitler, reaccion贸 intentando aislar diplom谩ticamente a Alemania. En 1935 en la Conferencia de Stressa, Francia logr贸 firmar un acuerdo con Italia y Reino Unido para a asegurar la independencia de Austria y contra la pol铆tica armamentista de Hitler. La red de alianzas se complet贸 con otro pacto de asistencia mutua con la URSS en caso de agresi贸n y con el pacto sovi茅tico-checoslovaco. As铆, hacia 1935, Alemania parec铆a hallarse 芦cercada禄 diplom谩ticamente.
Pero el eslab贸n m谩s d茅bil de esta coalici贸n antialemana fue Italia. En 1935 y 1936 Italia invadi贸 y conquist贸 Etiop铆a, lo que provoc贸 la oposici贸n de las potencias europeas. La Sociedad de Naciones conden贸 esta acci贸n y decidi贸 adoptar sanciones econ贸micas contra Italia. La respuesta de Mussolini fue romper los pactos de Stressa, aproximarse a Alemania y abandonar la Sociedad de Naciones.
Alemania dej贸 de estar aislada en Europa y retom贸 la iniciativa. En 1936 Hitler orden贸 la ocupaci贸n de la zona desmilitarizada de la Renania, lo que romp铆a el tratado de Versalles y la principal garant铆a de la seguridad de Francia. Las potencias europeas aceptaron la situaci贸n, pues sobreestimaron la capacidad b茅lica alemana. La pasividad de las democracias fue percibida por Hitler y Mussolini como una prueba de debilidad ante una pol铆tica de hechos consumados.
El estallido de la guerra civil espa帽ola en julio de 1936 puso una vez m谩s en evidencia la debilidad de las democracias occidentales. En agosto se logr贸 un acuerdo de no intervenci贸n que fue firmado por 25 pa铆ses, entre los cuales estaban Alemania, Italia y la URSS. El acuerdo pronto se convirti贸 en 芦papel mojado禄, pues la Alemania nazi y la Italia fascista ayudaron con tropas y material b茅lico a los militares sublevados contra la rep煤blica, y la URSS ayud贸 a la rep煤blica con armas y t茅cnicos.
La guerra civil espa帽ola (1936-1939) facilit贸 la alianza entre Hitler y Mussolini que, en octubre de 1936, forjaron una alianza bautizada como el 芦Eje禄 Roma-Berl铆n. Poco despu茅s, en noviembre, Alemania y Jap贸n firmaron el Pacto Antikomintern contra la URSS, al que se adhirieron Italia y la Espa帽a de Franco en 1937.
Reforzados los lazos entre Alemania, Italia y Jap贸n, Hitler tom贸 la iniciativa a finales de 1937. El temor de las democracias a la guerra les llev贸 a una pol铆tica de apaciguamiento, que intentaba evitar la guerra haciendo determinadas concesiones que 芦calmaran禄 a los d铆ctadores.
Hitler desvel贸 sus planes en una reuni贸n con sus m谩s estrechos colaboradores y se recogieron en el memor谩ndum o protocolo Hossbach de noviembre de 1937. Plante贸 que para alcanzar la autarqu铆a y el rearme era necesario aplicar dr谩sticamente la idea del 芦espacio vital禄: Alemania necesitaba nuevos territorios para satisfacer las necesidades de materias primas para su industria b茅lica y alimentos para su poblaci贸n. En esta pol铆tica expansionista estaba previsto el recurso a la guerra. Hitler tambi茅n anunci贸 claramente sus objetivos iniciales: primero la anexi贸n de Austria y, despu茅s, la incorporaci贸n de Checoslovaquia.
Tras los 茅xitos diplom谩ticos de Hitler y ante la d茅bil respuesta de las democracias occidentales, en marzo de 1938 tropas alemanas entraron en Viena y Hitler anunci贸 la celebraci贸n de un plebiscito que ratific贸 la anexi贸n de Austria al Reich alem谩n (Anschluss).
El paso siguiente fue Checoslovaquia. La excusa fue la llamada cuesti贸n de los Sudetes, una regi贸n checoslovaca rica en minas e industrias en la que viv铆an unos tres millones de alemanes. El partido pronazi Partido Alem谩n de los S煤deles reclam贸 su anexi贸n al III Reich. Las amenazas de Hitler de intervenir surtieron efecto: los jefes de gobierno de Reino Unido, Francia e Italia acudieron a la Conferencia de Munich en septiembre de 1938, donde aceptaron la anexi贸n de los Sudetes al Reich, sin el consentimiento de la misma Checoslovaquia.
Pero la cuesti贸n checoslovaca no acab贸 aqu铆. En marzo de 1939 Eslovaquia proclam贸 su independencia y a continuaci贸n tropas alemanas penetraron tambi茅n en Bohemia, form谩ndose un 芦Protectorado de Bohemia-Moravia禄 como Estado sat茅lite del III Reich. En el mismo mes, Hitler se anexion贸 el puerto de Memel (en Lituania) y en abril Mussolini ocup贸 Albania. En mayo, Alemania estrech贸 relaciones con Italia con la firma de una alianza ofensiva, el Pacto de Acero.
La anexi贸n de Checoslovaquia puso en evidencia el estrepitoso fracaso de la pol铆tica de apaciguamiento practicada por Reino Unido y Francia, que decidieron cambiar de actitud. Las dos potencias acordaron ofrecer garant铆as a los Estados que estuvieran amenazados por el expansionismo germano-italiano. En agosto de 1939 se firm贸 un pacto con Polonia
La amenaza que exist铆a sobre Polonia (Hitler reivindicaba Danzig y el 鈥渃orredor polaco禄) hizo que la URSS cobrase un especial relieve. En marzo de 1939, Reino Unido y Francia iniciaron negociaciones con la URSS, que se vieron entorpecidas por los recelos polacos a que tropas sovi茅ticas atravesaran su territorio y por la desconfianza hacia la Rusia bolchevique.
El 23 de agosto de 1939 se firm贸 el Pacto germano-sovi茅tico de no agresi贸n, por el que ambos pa铆ses dejaban de lado temporalmente sus conflictos y diferencias ideol贸gicas. Dicho pacto conten铆a adem谩s un protocolo secreto por el que se preve铆a el reparto de Polonia entre alemanes y sovi茅ticos, as铆 como el reconocimiento de los derechos de la URSS sobre Finlandia, los pa铆ses b谩lticos y Besarabia.
Este pacto, considerado contra natura por todos, solo parece justificarse como una alianza t谩ctica entre dos reg铆menes totalitarios que pretend铆an sacar partido del reparto de Polonia. Hitler quer铆a evitar una guerra en dos frentes en caso de conflicto con Francia y Reino Unido, asegur谩ndose la neutralidad de la URSS. Stalin justific贸 el acuerdo por el 芦clima de evidente hostilidad de las potencias occidentales hacia la URSS禄 y con el fin de evitar el aislamiento y prevenir una posible agresi贸n alemana. El pacto caus贸 estupor en las democracias occidentales. Respaldada por el pacto, el 1 de septiembre Alemania invadi贸 Polonia. Pero esta vez Reino Unido y Francia no cedieron y el d铆a 3 declararon la guerra a Alemania. As铆 comenzaba la Segunda Guerra Mundial.
Otro de los escenarios de la crisis de las relaciones internacionales en los a帽os treinta fue As铆a y el 谩rea del Pac铆fico. De hecho Jap贸n fue el primer pa铆s que desafi贸 al sistema de seguridad colectiva.
Jap贸n estaba profundamente afectado por la crisis econ贸mica a comienzos de los a帽os treinta y se lanz贸 a una pol铆tica expansionista sobre su vecina China como remedio a sus graves problemas. En 1931 ocup贸 militarmente Manchuria y en 1932 anunci贸 la constituci贸n de un Estado sat茅lite, Manchukuo. Las potencias apenas reaccionaron.
Entre 1932 y 1937, ante la falta de respuesta internacional, Jap贸n se dispuso a conquistar China y todo el sudeste asi谩tico. En 1937, aprovechando un incidente en Pek铆n, dirigi贸 un ultim谩tum al gobierno chino e inici贸 la guerra de conquista de su propio 芦espacio vital禄. Brit谩nicos y estadounidenses se limitaron a emitir protestas formales y abandonaron apresuradamente China, mientras la Sociedad de Naciones ni declar贸 Estado agresor a Jap贸n ni le impuso sanciones.
4.2. Consecuencias de la guerra.
Los efectos humanos, materiales y morales de la Segunda Guerra Mundial fueron devastadores, sobre todo en Europa, uno de los principales escenarios del conflicto. El final de la Segunda Guerra Mundial signific贸 el declive definitivo de Europa y el inicio del dominio de dos grandes superpotencias: Estados Unidos y la Uni贸n Sovi茅tica.
P茅rdidas humanas
La potencia destructiva de las nuevas armas, el car谩cter de guerra total y la determinaci贸n de ambos bandos de proseguir el conflicto hasta el final sin importar la p茅rdida de vidas humanas explican que la Segunda Guerra Mundial sea la mayor cat谩strofe que ha conocido la humanidad.
El conflicto se extendi贸 al mundo entero y desapareci贸 el concepto de retaguardia. A los efectos de la ocupaci贸n nazi y japonesa en los territorios conquistados (deportaciones en masa, exterminio y genocidio de diversas etnias, feroces represalias sobre la resistencia, etc.) se a帽adi贸 el bombardeo brutal y masivo de muchas ciudades por ambos bandos.
En la guerra se pudieron alcanzar los 55 millones de muertos, unos 35 millones de heridos y cerca de 3 millones de desaparecidos. A diferencia de la Primera Guerra Mundial, m谩s de la mitad de las v铆ctimas fueron civiles.
La URSS fue el pa铆s m谩s afectado. Le siguieron Polonia, Alemania y Checoslovaquia, mientras en el resto de Europa y Estados Unidos las cifras fueron algo menores. En el sudeste asi谩tico, la guerra y la represi贸n provocaron tambi茅n enormes p茅rdidas, sobre todo en China (las cifras han sido estimadas entre los 2 millones y los 13,5 millones de muertes civiles y militares). En Jap贸n superaron el mill贸n y medio de muertos, en su inmensa mayor铆a militares.
Otro efecto humano de la guerra fueron los grandes desplazamientos de poblaci贸n. Unos movimientos fueron provocados por los nazis en los pa铆ses que ocuparon durante el conflicto. Otros se produjeron justo al final del mismo, como consecuencia de la liberaci贸n de prisioneros de guerra en los campos de concentraci贸n o por los acuerdos establecidos en los tratados de paz y de los cambios de fronteras. En mayo de 1945 hab铆a en Europa alrededor de 40 millones de hombres, mujeres y ni帽os desarraigados, sin hogar o en busca de un lugar en el que establecerse, entre ellos unos 13 millones de alemanes expulsados de Checoslovaquia y de las zonas anexionadas por Polonia y la URSS.
Efectos morales
La guerra provoc贸 tambi茅n un intenso trauma moral y cuestion贸 todos los valores 茅ticos en los que descansaba la civilizaci贸n occidental. El descubrimiento de las fosas de Katyn en Polonia, donde los sovi茅ticos asesinaron con un tiro en la nuca a m谩s de 4.500 oficiales polacos; los bombardeos aliados sobre ciudades alemanas y el lanzamiento de bombas at贸micas sobre Hiroshima y Nagasaki fueron, entre otras, muestras de la tremenda brutalidad, crueldad y violencia de esta guerra en la que la poblaci贸n civil fue, a menudo, el blanco principal.
Con todo sobresalieron las atrocidades del nazismo, el genocidio de los 芦campos de la muerte禄 en los que los nazis exterminaron a jud铆os, gitanos, eslavos, homosexuales y opositores pol铆ticos, en aplicaci贸n de sus teor铆as raciales y totalitarias. Aunque se desconocen las cifras totales del genocidio, se han calculado entre 5 y 6 millones de v铆ctimas solo en lo que concierne a la poblaci贸n jud铆a.
Para juzgar estas atrocidades, por primera vez se constituy贸 un tribunal internacional, compuesto por jueces de los 芦cuatro grandes禄 (Estados Unidos, Reino Unido, Uni贸n Sovi茅tica y Francia), que defini贸 un nuevo concepto jur铆dico en el derecho internacional: el de los cr铆menes contra la humanidad. Entre 1945 y 1946, tuvo lugar el juicio de Nuremberg, que juzg贸 a 21 dirigentes nazis, de los que 12 fueron condenados a muerte. Este proceso fue seguido de otros para castigar a los responsables del r茅gimen nacionalsocialista y conseguir la 芦desnazificaci贸n禄 de Alemania.
Consecuencias econ贸micas
El final de la guerra ofreci贸 un paisaje de ruina y desolaci贸n sobre todo en la Europa oriental, donde las ciudades, los campos y la estructura productiva hab铆an sido destruidos.
En la Europa occidental y en Jap贸n los mayores da帽os se produjeron en las infraestructuras (carreteras, ferrocarriles, puertos, aeropuertos, etc.). Los efectos sobre la producci贸n industrial fueron m谩s irregulares, pero Europa en su conjunto perdi贸 el 50 % de su potencial industrial.
Los m谩s serios problemas, que hicieron pensar en la imposibilidad de la reconstrucci贸n, fueron dos: en primer lugar, los derivados de la destrucci贸n de las ciudades, los problemas de aprovisionamiento alimentario y el desamparo de la poblaci贸n civil; y, en el plano financiero, el elevado volumen de la deuda que se hab铆a contra铆do para poder pagar la guerra, y la subida de los precios.
Una vez m谩s. Estados Unidos fue el pa铆s en el que la guerra repercuti贸 m谩s favorablemente. Su alejamiento del escenario de la lucha le convirti贸 en el principal centro productor de armamento y otros suministros para los aliados, lo que le permiti贸 un desarrollo notable de la capacidad productiva y de su equipo industrial. Experiment贸 un crecimiento econ贸mico en torno al 10 % anual, el ritmo m谩s r谩pido de su historia. As铆 pues, la guerra aceler贸 el declive de la viejas potencias europeas, mientras que Estados Unidos consolid贸 su posici贸n hegem贸nica de gran potencia agraria, industrial y financiera mundial.
La URSS, a pesar de las destrucciones de la guerra, sali贸 confirmada corno la segunda potencia mundial. Su pol铆tica de industrializaci贸n de las regiones orientales -m谩s all谩 de los Urales- evit贸 que los ataques alemanes destruyeran su potencial industrial, a lo que se a帽adi贸 el desmontaje de f谩bricas alemanas y de otros pa铆ses ocupados de la Europa oriental y su traslado a la URSS.
Consecuencias pol铆ticas
En el orden pol铆tico, la derrota de las potencias del Eje por los aliados supuso el fracaso de los sistemas fascistas, aunque se mantuvieron dictaduras cercanas a esta ideolog铆a. Pero la distinta ocupaci贸n por los aliados dividi贸 a Europa en dos zonas pol铆ticas.
鈥 En la Europa occidental, liberada por los angloamericanos, se restableci贸 la democracia parlamentaria y el sistema econ贸mico capitalista de libre mercado. Resurgieron con vigor los partidos socialdem贸cratas y dem贸crata-cristianos. Tambi茅n cobraron fuerza los partidos comunistas prosovi茅ticos, especialmente en Italia y Francia.
鈥 En la Europa oriental (Alemania Oriental, Polonia, Checoslovaquia, Hungr铆a, Rumania y Bulgaria), liberada por la Uni贸n Sovi茅tica, se impusieron a la fuerza las llamadas democracias populares, en realidad dictaduras comunistas bajo la hegemon铆a de la URSS.
En Yugoslavia y Albania, liberadas por los partisanos comunistas, pero sin la intervenci贸n del Ej茅rcito Rojo sovi茅tico, tambi茅n se implantaron reg铆menes comunistas aunque independientes de Mosc煤.
Las conferencias de paz y los cambios territoriales
Ya desde 1941 los aliados empezaron a planificar c贸mo deb铆a ser el orden internacional despu茅s de la guerra. Pero las decisiones m谩s importantes de los 芦tres grandes禄 (Estados Unidos, Reino Unido y la URSS) sobre el nuevo mapa pol铆tico de Europa y Jap贸n se adoptaron en las Conferencias de Yalta (febrero de 1945) y de Potsdam (julio-agosto de 1945).
En la Conferencia de Yalta (Crimea) se reunieron Roosevelt, Churchill y Stalin. Se decidi贸 la partici贸n de Alemania en diversas zonas de ocupaci贸n; se cre贸 una comisi贸n de reparaciones para evaluar las cantidades que Alemania ten铆a que pagar a sus v铆ctimas; se acept贸 que Polonia fuese administrada por un gobierno de unidad nacional, que surgi贸 del Comit茅 de Lublin (prosovi茅tico); se acord贸 la celebraci贸n de elecciones libres en los pa铆ses liberados; y se confirm贸 la anexi贸n de los Estados b谩lticos y del este de Polonia a la URSS.
En la Conferencia de Potsdam (Alemania) cambiaron los personajes. Roosevelt hab铆a muerto, y Harry Truman, nuevo presidente de Estados Unidos, se mostr贸 m谩s receloso con la URSS de Stalin. Durante dicha conferencia, el laborista Clement Attlee sustituy贸 a Churchill como primer ministro brit谩nico. Aun as铆, se pusieron de acuerdo sobre aspectos muy importantes:
鈥 En primer lugar se defini贸 el futuro de Alemania. El pa铆s quedar铆a dividido en cuatro zonas de ocupaci贸n (estadounidense, brit谩nica, sovi茅tica y francesa), al igual que la ciudad de Berl铆n, incluida en la zona sovi茅tica; se proceder铆a a la desnazificaci贸n de Alemania y el juicio a los criminales de guerra (juicio de Nuremberg); se fijaron las reparaciones de guerra alemanas, que ser铆an recibidas, sobre todo, por la URSS; y se determinaron las fronteras con Polonia.
鈥 Tambi茅n se delimitaron los cambios territoriales como consecuencia de la guerra. Los principales se produjeron en Europa. Alemania perdi贸 unos 100.000 km2 en su frontera este y en Prusia Oriental. Polonia tuvo que ceder a la URSS las regiones del este y a cambio su frontera oeste se fij贸 en la l铆nea Oder-Neisse. La URSS fue la m谩s beneficiada de estos cambios territoriales.
En el Extremo Oriente, Jap贸n perdi贸 todo su imperio en Asia y fue ocupado por los estadounidenses, que acabaron con el r茅gimen autoritario e impulsaron su democratizaci贸n. La URSS se anexion贸 el sur de la isla de Sajal铆n y las Kuriles. China recibi贸 Formosa (Taiw谩n) y Corea qued贸 dividida en dos zonas de ocupaci贸n separadas por el paralelo 38掳 (el norte ocupado por los sovi茅ticos y el sur por los estadounidenses).
Finalmente en la Conferencia de Par铆s (1946-1947) se elaboraron y se firmaron los tratados de paz con otros pa铆ses europeos que hab铆an apoyado a Alemania: Italia, Rumania, Hungr铆a, Bulgaria y Finlandia. Con Austria no se firm贸 un tratado de paz hasta 1955, tras el final de su ocupaci贸n por Estados Unidos, URSS, Francia y Reino Unido.

Martes, 30 de julio de 2013
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